Las cámaras de gas nazis, ¿qué se siente?


Las cámaras de gas nazi

Las cámaras de gas de los nazis en los campos de concentración y las atrocidades que llegaron hacer hacia los presos de guerra que tenían. Por lo que sé, tenían salas o cámaras donde podrían entrar unas 2.000 personas y gasearlos. Esa zona con tantísima gente, de una sentada, los asesinaban sin más. Ya sabéis que en el año 1945 liberaron los rojos a los que estaban en el lugar y esos se libraron, pero mientras tanto, antes de la liberación, llegaron a matar a muchas personas y creo que, en el lugar, quedan muchas almas atrapadas y energías que, seguro que, haciendo una investigación, algo en claro sacaríamos en temas paranormales. Ahora bien, ¿cómo es el gas y que nos hace? ¿Cómo fue el proceso de muerte y lo que pudieron pensar mientras morían? Sigo sin entender como alguien de tal calibre pudo hacer el genocidio que hizo. 

Actualmente, en los campos de concentración nazis en Europa, grupos de investigadores siguen analizando restos, e incluso, ropa, maletas y enseres de los presos. Se saben cosas claras, pero nadie sabe lo que llegaron a pasar en el lugar y —lo que no sabemos—. Existió muchos experimentos con los presos e incluso, dejaron a mujeres estériles por experimentos de dichos nazis. Se dice que les extirpaban partes de su anatomía para dejarlas estériles y así, poder llevar los resultados y ensayos a los hospitales con dichos adelantos. ¡Qué sanguinarios! La verdad que da miedo saber de todo esto y más, saber qué pasaron en las cámaras de gas estas personas que, incluso, dejaron cartas escritas y relatos aterradores

«Los experimentos que llegaron hacer hacia los presos fueron aterradores y lo que no sabemos. Se dice que, incluso, inyectaron gasolina en las venas de los niños para ver que ocurría»

Las atrocidades fueron muchas y porque están documentadas, pero otras, quedara en el olvido. Ahora bien, ¿qué se sentirá dentro de la cámara de gas? ¿Pensáis en ello? A mí claramente me da angustia saber el proceso. Contar que, una vez cerraban la puerta, ya no había marcha atrás y empezaron a chillar y rascar las paredes al entrar el gas buscando una salida.

Al parecer, al entrar en contacto el gas con los seres humanos, al parecer, era inmediato, pero sigo creyendo que algo de sufrimiento existía y más cuando arañaban pareces e incluso, gritos —con una agonía bestial—. El Dr. SS Sven Anders, decía: «da un dolor extremo, convulsiones violentas atacando al cerebro y produciendo incluso un ataque cardiaco en pocos segundos». Al parecer era un pesticida de insectos y grandes plagas. Decía que tenía un olor característico a almendras amargas y a mazapán. Es más ligero que el aire donde penetraba, más rápido y ligero que el aire colapsando los pulmones y la oxigenación de las células —como el monóxido de carbono—. 

Por lo que sé, aún existe muchas cosas en el lugar. Se conservan muy bien porque tiene su mantenimiento por personas que trabajan y lo vigilan. Aún, como dije, siguen buscando cosas y encuentran enseres de muchas de las personas que estaban en el lugar. Incluso, miles de zapatillas y gafas que fueron tirándolas a un lugar y hoy en día, fueron encontradas. De las maletas, encontraron cartas de despedida, cartas narrando las barbaridades que vivieron y mil cosas más. Como está inactivo, se dedicaron a quitar las hierbas del lugar viendo cosas antiguas y cosas que se llevan para analizar y saber a quién le pertenecía. Por ello, hoy en día la gran mayoría de los campos de concentración aquí en Europa están como museos que se pueden visitar. Tengo claro que, iré y miraré para sacar algo en claro y, sobre todo, la energía que tiene que sentir el lugar. Pues como dije, las almas es posible que sigan atrapadas en la zona y estaría bien visitar y ayudar. 

«En lugares como un campo de concentración, las personas que fueron asesinadas y con incluso muertes violentas, es posible que sigan en el lugar vagando de por siempre»

Estar en el pellejo de esas personas que entraron en la cámara de gas y sentir todo eso, la verdad que da un poco de angustia. A mí me ocurre cuando me meto mucho en un personaje pensando en ello y empatizando, me pongo, nervioso. La verdad que tuvo que ser duro vivirlo en primera persona. Actualmente, sigo mirando documentales de lo sucedido y como reitero, vale la pena de ver y saber qué ocurrió en el lugar. A mí precisamente es algo que me interesa saber y cómo es posible que un ser o varios seres humanos hagan este tipo de cosas tan crueles. Quitar la vida a una persona es caer muy bajo a no ser que sea en defensa propia, pero, aun así, mejor no hacerlo. El único quien puede hacerlo es, dios. 

Como digo, lo tenéis de museo, cualquiera puede visitarlo y disfrutar del paraje. Aun así, no sé si sería de disfrute o más bien de miedo, pues se dice que la zona ni el cantar de los pájaros se escucha. El lugar tiene su mantenimiento y gente trabajando en el lugar para su conservación. Por ello, si gustáis podéis ir, a mí me coge un poco lejos —unos 2.400 kilómetros—. A mí claramente me gustaría ir, pero lo tendré en cuenta próximamente, son unos de los enclaves interesantes y en donde, y si nos dejan, ir a las cámaras de gas y la incineradora. Seguro que cosas paranormales se captarían con las grabadoras de audio en el lugar.

«Las cámaras de gas Nazi»

Saludos a todos.

Miguel Ángel

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