La impaciencia humana en estado puro


La gente se supera con su paciencia

Hoy en día la impaciencia de la gente está a la orden del día. Sí, al parecer, sigo viendo episodios de dichos hechos y sí, cada día la gente tiene menos paciencia e incluso, comenten cosas horrendas a sus semejantes. ¿Qué nos pasa que no tenemos paciencia? Pero sí que veo que cuándo existe una cola o una zona donde vamos a comprar, cogemos número y esperamos que nos toque la tanda, ¿por qué no ocurre en otros menesteres? —Tráfico, hospitales, esperando una ambulancia, ruidos vecinales—. Pues sí, sigo viendo episodios de la impaciencia de la gente en según qué lares, como, por ejemplo, en hospitales. Como es posible que la gente solo mira por ellos y no miren que, cuando un profesional está visitando las habitaciones, salen otros que —rápido venga aquí sanitario— y no saben que existen más pacientes que visitar, ¿no saben que existe una tanda de gente como en una pescadería o vamos a comprar? ¡Cuando le toque el turno, iremos! 

«Como es posible que en según qué, la gente es impaciente y comprando no. No se entiende en que servicios la gente sea así, incluso, agredan sin piedad»

Sigo pensando y creyendo que la gente no tiene solución y sí, cada día restamos más como sociedad. No se puede entender que cuando vamos al médico necesitamos las cosas ya y cuando vamos a comprar, hacemos cola. No es normal que los coches piten a una ambulancia por cortar la calle para ir a un domicilio y el camión de la basura no, ¿se entiende? Sigo creyendo que la sociedad se volvió altamente mediocre, sin solución. Es triste decirlo, pero lo veo y me entristece. Ver cómo la gente en un hospital está como si fuera un hotel de cinco estrellas con solo derechos sin obligaciones. Solo miran por ellos y piden sin parar —vamos, que, estas todo el día en la habitación para sus placeres— ¡señores, que existen más habitaciones y más personas, no solo están ustedes! Pero si, no lo entienden y ese es el nivel.

Ya no solo eso, hoy le pegaron aún chaval de 12 años por jugar a pelota en un parque. Se presentó un adulto de avanzada edad y le pego un puñetazo en la cara que lo dejo KO en el suelo, ¿es normal? Ya lo creo que no. Son tantas cosas que alucino y no descarto hacer un libro hablando de estos temas para más inri. En fin, como siempre el ser humano, avanzando en sus poderosas filosofías y sabiduría catedrática del lerdismo agudo. Aun así, lo que se está viendo en hospitales es de traca, es para no parar de reír. No entiendo esas exigencias de la gente con el hotel cinco estrellas.

“La gente y su superación personal. Mientras que la gente no cambie, el asunto seguirá sin más”

La paciencia es una virtud que muchos idiotas no tienen. Muchos incluso viven de la imagen y del que dirán. Fanfarronear evidentemente les interesa y no se dan cuenta de que viven atados a sus cosas de basura pura. No sé por qué en según qué sitios se comportan de una forma y en según qué sitios de otra. Está muy claro que la gente solo mira por ellas y sus derechos —lo demás sobra— no les importa nada sin empatizar y si incluso, la hunde en la miseria, no les importa nada porque solo son ellos y ellos —el ego—. 

Lamentablemente, la situación crece y sigue, aprenden los más pequeños de los superadultos y esto es una cadena sin fin, vamos que un, sin parar. La grandeza humana cada día crece a la cátedra universal de estupidez extrema. Cada día la paciencia no tiene límites sin esperar nada bueno. Solo tenemos que ver la televisión y ver cómo la gente actúa y eso cada día lo vamos a ir viendo más. Aquí donde incluso trabajo, especímenes vienen a robar, los catalizadores de los vehículos —tanto de los visitantes como de los que trabajamos en el lugar—. Ya existieron casos, pero eso sigue ocurriendo y el pobre vigilante de seguridad no le da la vida para estar en todos los sitios, igual, teniendo que poner a más personal por esta gentuza.   

Me hace gracia porque queremos ser los mejores y hacer un mundo mejor. Está muy claro que mientras no nos afecte las cosas no nos quejaremos, pero seguro que esos que nunca les pasa y la vida les sonríe, el día que no, seguro que será el que más lo haga entre lágrimas y rabia. ¡Señores! Todos somos seres humanos y todos tenemos derecho sin olvidar las obligaciones. No pisemos a otros para que nosotros podamos brillar, así nos va como especie —por decir algo—. 

Saludos a todos.

Miguel Ángel

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