Los hijos y el paso del tiempo. La alegría y el amor

Antes de empezar este a leer este artículo, ir abajo y picar al video y escuchar la música. Luego, una vez empicé, podéis empezar a leer. Dejaros atrapar y disfrutar de las emociones que tiene, la vida. ¡Madre mía, cómo pasa la vida! Cuando llegamos a una edad y vemos crecer a nuestros hijos y de los demás, es cuando nos damos cuenta de que estamos un paso de ser unos ancianos para dar paso a las nuevas generaciones en el mundo. Recuerdos que llegan cuando veías a tus hijos recién nacidos y poco a poco llamándote papá. Ves crecer y ves imágenes de tiempos pasados, pensando que cuanto tiempo tirado por la borda por tener que ir a trabajar y dejar a los hijos en casa con tu esposa. No tiene precio estar totalmente con ellos cuando crecen, algo que, no tiene precio. Ahora, cuando llegas a una edad, te das cuenta de todo el tiempo que no pudiste disfrutar de ellos o preguntaban por ti cuando estabas trabajando. Esos turnos de 24 horas de guardia y tú pensando en ellos. Esas Navidades, cumpleaños, eventos, cantar en la escuela y mil cosas más que, muchas veces, no asistes por trabajo. Uno se pierde eventos y, ahora, uno se arrepiente al ver imágenes y videos. ¡Qué grandes todos esos recuerdos y cuántas lágrimas caen!
Es un dolor agridulce, pero eso solo lo saben quiénes tienen hijos grandes. Ves cómo cumplen años y cada día son más autónomos en todos los aspectos, esperando que ya salten del nido. Es glorioso que así sea y crezcan con salud. Ahora recuerdo mucho cuando tenía veinticinco años y alguno cerca de los cincuenta me decía: «aprovéchalos ahora o comételos de amor que, luego, se marchan». ¡Qué gran verdad! Muchas veces deseamos que el tiempo no pase y que se queden pequeños. Eso suele pasar cuando vemos cómo evolucionan y tienen su propio ser, carácter y amor. Ves cuando son pequeños y es que te pones melancólico, es grandioso y me gusta, pero también se pasa mal al verlo y ver la evolución de ellos. Ya no solo te pasa con tus hijos, sino más bien, con los hijos de tus amigos y es cuando te das cuenta de que eres un abuelo o casi abuelo. Uno tiene una edad que podría serlo, pero, aun así, los hijos son lo mejor y el sentimiento que Dios nos puede dar en el camino de la vida.
«¿Qué son 80 años de media en la vida? Durar eso para mí es poco, el amor es tanto para mí que tendríamos que durar más años y, por lo menos, estar cerca de nuestros hijos y ver cómo, poco a poco a tú lado, también se hacen viejos»
Cada año que voy cumpliendo hoy en día, más feliz soy. Espero que, por muchos años más, y poder, sobre todo, estar al lado de mis dos princesas y, como no, sin olivar e importante, la madre de mis hijas. Los tres pilares fundamentales de mi vida. Una vida, que la verdad, fue plena y feliz. Nadie me ha regalado nada, pero para eso uno tiene que luchar, para llegar a la cima sin contar los días ni los años. Los hijos son la última energía que nos dan cuando nos llega el momento de partir. Si llegamos, ya solo nos faltan los nietos, todo es un cúmulo de alegrías que nos llegan y partimos con amor al más allá para poder cuidarlos sin dormir. Las noches siempre están y estaremos para ellos. Los padres lo damos todo por los hijos y eso, es algo que no se puede explicar. Cuando somos padres se siente un sentimiento nuevo, diferente, que no se puede explicar y es evidente el amor incondicional hacia ellos. Se siente, se disfruta y eso, quien fue padre, lo sabe. ¡Por muchos más!
Muchos papas somos muy fuertes desde fuera, pero también lloramos, lloramos por la alegría de tener una personita que forma parte de ti y te necesita. Lloramos porque te haces daño o te ponen la primera vacuna y sí, también lo sufrimos nosotros. Es tan bello los hijos que no tengo palabras para agradecer a Dios todo lo perfecto que él hace las cosas en mi vida. No tengo grandes fortunas, soy más normalito, pero tengo salud y amor, ¿qué más se puede pedir? Lo demás, lo dejo en sus manos y que me sorprenda cómo tener a estas bellas princesas que, cada día, nos dan alegría a mi esposa y a mí.
Aquí os dejo un video que, cuando empiece a sonar, deseo que empecéis a leer poco a poco y despacio. Sentir la música mientras leemos y sintamos el amor de los hijos y el amor, es tan grande, que no tengo palabras para describirlo. Espero que estéis felices con la canción y los recuerdos.
Sin más, me despido. Os deseo lo mejor a todos los que, cada día, entráis en el blog. El amor es muy importante. Se os quiere. Gracias a todos y disfrutad de la música.
Saludos a todos. 🙂
Miguel Ángel.
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