Andrew McAuley y el Ultimo viaje

Andrew McAuley no era un hombre común.
Era un aventurero. Un soñador.
Alguien que decidió no vivir en automático.
En 2007 intentó algo que nadie había logrado jamás:
cruzar solo el mar de Tasmania en kayak, desde Australia hasta Nueva Zelanda.
1,600 kilómetros de agua salvaje.
Sin equipo.
Sin aplausos.
Sin margen de error.
Durante semanas remó contra olas gigantes, tormentas impredecibles y un cansancio que rompe el cuerpo y la mente.
Llevaba una cámara… no para presumir,
sino para dejar constancia de su verdad.
Ahí quedó guardada su última imagen.
Una selfie en medio del océano.
El rostro cansado.
El mar infinito detrás.
Una mirada serena…
pero consciente del riesgo.
Poco después, envió un último mensaje por radio:
“Mi kayak se está hundiendo… necesito ayuda.”
Fue la última vez que alguien escuchó su voz.
Días después encontraron su kayak a la deriva.
Andrew ya no estaba.
Pero su cámara sí.
Y dentro, una imagen que hoy recorre el mundo.
No como símbolo de imprudencia,
sino de coherencia.
Andrew no murió persiguiendo fama.
No murió huyendo de sí mismo.
Murió siendo fiel a quien era.
Porque hay muchas formas de morir:
👉 Algunos mueren lentamente en la carrera de la rata,
repitiendo días que no sienten,
cumpliendo sueños que no son suyos.
👉 Y otros, como Andrew, eligen vivir de verdad,
aunque el precio sea alto.
Su historia nos deja una pregunta incómoda pero necesaria:
¿Prefieres sobrevivir sin sentido…
o vivir fiel a tu esencia, aunque dé miedo?
🌊💙
Porque hay quienes no buscan aplausos.
Solo remar hasta donde nadie más se atrevió.
Fuente: RRSS. Gilberto Nava. 2026.
Haz una donación única
Haz una donación mensual
Haz una donación anual
Elige una cantidad
O introduce una cantidad personalizada
Gracias por tu contribución.
Gracias por tu contribución.
Gracias por tu contribución.
DonarDonar mensualmenteDonar anualmente