El Metal de Ohio: ¿Un Material Extraterrestre o Común?


AARO ANALIZA UN SUPUESTO MATERIAL EXTRATERRESTRE

EL «METAL DE OHIO» NO ES TECNOLOGÍA AVANZADA: AARO ANALIZA UN SUPUESTO MATERIAL EXTRATERRESTRE

La Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios (AARO) ha publicado un suplemento a su investigación de 2026, aportando contexto histórico sobre el espécimen metálico hallado en Flint Ridge State Park, Ohio. Aunque el propietario del terreno afirmó haber visto un objeto volador no identificado antes de encontrar el material en los años 90, las pruebas científicas cuentan una historia mucho más terrenal.

A diferencia de lo que se esperaría de una tecnología avanzada o de alto rendimiento, según ha notificado AARO, el análisis técnico reveló que la muestra presenta múltiples defectos de fabricación. Los investigadores encontraron poros de gran tamaño y estructuras internas que, lejos de ser una innovación, son patrones de fallo comunes en entornos industriales que debilitan el metal. Además, el informe destaca dos puntos clave que descartan un origen exótico:

1.- Falta de aditivos: El metal carece de elementos como estroncio o sodio, que se utilizan habitualmente para reforzar las aleaciones de aluminio de alto rendimiento.

2.- Sin diseño funcional: La forma del objeto no sugiere que fuera diseñado para cumplir ninguna función específica ni que formara parte de un mecanismo complejo.

¿De dónde salió realmente este metal?

Aunque la AARO no puede señalar una fábrica exacta, confirma que el material es casi idéntico a las aleaciones comerciales utilizadas en motores y piezas industriales desde la década de 1970. De hecho, este tipo de aluminio representa hoy más del 90% de todas las piezas fundidas.

El informe plantea varias posibilidades muy reales sobre su origen:

1.- Un subproducto industrial o material reciclado.

2.- Un residuo de un fallo catastrófico, como el incendio de un automóvil, donde el metal se fundió y se enfrió lentamente en el suelo.

3.- Una pieza común de maquinaria comercial.

A tenor del análisis AARO concluye que, pese a las historias que lo rodean, el espécimen es simplemente una aleación de aluminio fabricada de manera convencional. Su composición es incompatible con aplicaciones tecnológicas avanzadas y coincide plenamente con los materiales que se encuentran en cualquier desguace o planta industrial moderna.

ANEXO:

RESULTADOS CIENTÍFICOS: EL MISTERIOSO METAL ASOCIADO A UN FENÓMENO ANÓMALO ES UNA ALEACIÓN COMÚN

El Laboratorio Nacional de Oak Ridge (ORNL), por encargo de la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios (AARO), ha confirmado que el material no tiene nada de «exótico».

Un origen puramente terrestre:

Tras someter la muestra —compuesta por virutas y una pieza sólida— a múltiples pruebas de alta precisión, los expertos determinaron que se trata de una aleación convencional de aluminio y silicio. Este material es el mismo que se ha utilizado masivamente en la industria desde, al menos, la década de 1970 para fabricar piezas de automóviles, componentes aeroespaciales y productos de consumo.

Datos del informe:

Composición ordinaria: El metal contiene aproximadamente un 86% de aluminio y un 12% de silicio, lo que lo sitúa dentro de los estándares industriales conocidos como series 300 o 400.

Sin rastro de radiación: Las pruebas de espectroscopia gamma no detectaron ninguna señal anormal; el material se comporta exactamente igual que cualquier metal común y no emite radiactividad.

Fabricación estándar: El análisis del interior del metal reveló poros y estructuras (como «agujas» de silicio) que demuestran que la pieza fue enfriada lentamente en un molde, un proceso típico de la fundición industrial a gran escala.

Material terrestre: Aunque existían afirmaciones de que la muestra poseía características inusuales o una composición extraña, los resultados de Oak Ridge son contundentes: no hay evidencia de física novedosa ni de un origen fuera de este mundo.

El informe concluye que el objeto es, con toda probabilidad, una pieza de fundición terrestre utilizada para carcasas, soportes o cuerpos de compresores. Los científicos destacan que las técnicas de medición utilizadas son tan precisas que, si hubiera existido algún elemento fuera de lugar, habría sido detectado de inmediato. En resumen, lo que en su día se pensó que podría ser un material tecnológico avanzado o desconocido, ha resultado ser un fragmento de metalurgia industrial común del siglo XX.

Fuente: RRSS. José Antonio Caravaca. 2026.

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