30 Años de Investigación OVNI en Las Vegas


EL GRUPO DE LAS VEGAS QUE MARCÓ EL «RUMBO» DE LA INVESTIGACIÓN OVNI HACE 30 AÑOS

EL GRUPO DE LAS VEGAS QUE MARCÓ EL «RUMBO» DE LA INVESTIGACIÓN OVNI HACE 30 AÑOS

En el artículo “Las Vegas group set the bar for UFO investigations 30 years ago” (05/02/2026) de George Knapp y Stephanie Overton, los autores explican cómo los orígenes del programa AAWSAP se remontan a la creación de un grupo privado de investigación OVNI financiado por un excéntrico multimillonario. Lo curioso es que esa iniciativa, fue la impulsora inesperada de los acontecimientos que salieron a la luz a partir de 2017 con la exclusiva del New York Times.

Todo surgió hace tres décadas, en una reunión celebrada con discreción en la ciudad de Las Vegas, cuando un grupo poco común y heterogéneo de científicos, académicos, exastronautas y antiguos contratistas de inteligencia trabajaron en la creación de un modelo para la investigación científica de los OVNIs y otros fenómenos anómalos. Aquella reunión marcaría un antes y un después como se vería más tarde.

El encuentro, celebrado los días 2 y 3 de febrero de 1996, fue la primera sesión formal del consejo asesor científico del Instituto Nacional para la Investigación Científica (NIDS, por sus siglas en inglés), una organización creada y financiada por el empresario aeroespacial e inmobiliario Robert Bigelow. El investigador jefe de 8 News Now, George Knapp, fue uno de los pocos periodistas invitados a presenciar parte de aquellas deliberaciones. Bigelow, considerado el mayor inversor privado en investigación OVNI de la historia, había destinado ya decenas de millones de dólares a financiar investigadores y organizaciones durante finales de los años ochenta y principios de los noventa. Sin embargo, frustrado por la falta de avances sólidos, decidió crear en 1995 su propio instituto, con una estructura científica formal y un consejo asesor de alto nivel. Para liderar esa tarea reclutó al Dr. John Alexander, vinculado al Laboratorio Nacional de Los Álamos, quien recibió el encargo de reunir a figuras capaces de supervisar investigaciones sobre dos de las preguntas más profundas de la humanidad: ¿estamos solos en el universo? y ¿existe vida después de la muerte física?

Sin embargo, debido al estigma asociado al estudio de estas cuestiones, algunos de los invitados a participar en el proyecto declinaron la oferta y otros aceptaron solo con la condición de mantener el anonimato.

Aun así, el consejo asesor logró reunir a personalidades excepcionales. Entre los asistentes se encontraban Edgar Mitchell, astronauta del Apolo 14 y sexto hombre en caminar sobre la Luna; Jack Schmitt, astronauta del Apolo 17 y exsenador estadounidense; y el Dr. Kit Green, neurocientífico y veterano oficial de inteligencia de la CIA, quien fue designado primer presidente del consejo.

También participaron figuras como el físico Hal Puthoff, conocido por su trabajo en visión remota, el ufólogo Jacques Vallée, además de otros académicos y expertos que habían trabajado en programas de defensa altamente clasificados.

Entre las primeras líneas de investigación del NIDS destacaron los supuestos implantes extraterrestres, objetos encontrados en el cuerpo de personas que afirmaban haber sido secuestradas por entidades no humanas. Lejos de descartar automáticamente estos relatos, el instituto optó por analizarlos con criterios científicos. Como parte de ese esfuerzo, Robert Bigelow financió encuestas nacionales para estimar cuán extendidos podían estar los relatos de abducción en Estados Unidos. Otro foco central de atención fueron los llamados triángulos negros, enormes objetos triangulares y silenciosos reportados desde finales de los años ochenta. Testigos describían cómo estas aeronaves parecían desaparecer en cuestión de segundos. “[Los aviones militares] quedaron atrás”, afirmaría años después Colm Kelleher, subdirector del NIDS. “Un minuto, había triángulos arriba y al siguiente están en el horizonte”.

Kelleher, bioquímico de formación, fue uno de los tres investigadores contratados a tiempo completo en el verano de 1996, junto con el físico Eric Davis, involucrado en múltiples proyectos clasificados, y el veterinario George Onet. La inclusión de un veterinario respondía a uno de los fenómenos más persistentes y perturbadores asociados a los OVNIs, las mutilaciones de animales.

Durante décadas se habían registrado más de 10.000 casos en todo Estados Unidos, principalmente de ganado, con patrones que desafiaban explicaciones convencionales: órganos específicos extraídos, cortes de aparente precisión quirúrgica, ausencia de sangre y ningún responsable identificado. El NIDS desplegó equipos que volaban directamente a los lugares de los incidentes para buscar pruebas físicas antes de que las escenas se contaminaran o fueran alteradas.

El interés personal de Bigelow por este fenómeno condujo a lo que se convertiría en el episodio más emblemático del NIDS y de la creación posteriormente del AAWSAP: la compra de un rancho de 480 acres en el noreste de Utah. La propiedad, adquirida tras una visita inicial de Bigelow acompañado por John Alexander, ya era conocida por el como un foco de avistamientos de objetos desconocidos, mutilaciones de animales y otros sucesos extraños. Tras la compra, el NIDS inició una investigación intensiva de varios años. Para Alexander, el rancho representaba algo inédito: “Fue interesante porque tenías un laboratorio vivo, porque los incidentes estaban ocurriendo en ese momento”. Con el tiempo, el equipo fue reconstruyendo una historia que, según Alexander, se remontaba no solo décadas atrás, sino posiblemente siglos. Sin embargo, la investigación generó divisiones internas. Algunos miembros del consejo defendían un enfoque no intrusivo y de baja tecnología, mientras que Bigelow apostó por instalar cámaras y sistemas de vigilancia.

A pesar de estas medidas, los fenómenos parecían esquivar sistemáticamente cualquier intento de registro. Alexander llegó a describir lo que parecía operar en el rancho como “una entidad consciente precognitiva”. Gran parte de lo ocurrido permaneció en secreto hasta después de la disolución del NIDS en 2004, momento en que el lugar, más tarde conocido como Skinwalker Ranch, adquirió fama mundial.

“Creo que lo que hicimos fue probablemente establecer un prototipo para abordar estas cosas con una base puramente científica”, resumió Alexander la labor del NIDS.

Ese prototipo influyó directamente en iniciativas posteriores. El único político al que Knapp informó sobre aquella primera reunión fue el senador Harry Reid, quien más tarde asistió a encuentros del NIDS y, once años después, logró reunir 22 millones de dólares para financiar el programa AAWSAP, una de las mayores investigaciones OVNI en la historia de Estados Unidos. Pero esa, es otra historia…

Fuente: RRSS. José Antonio Caravaca. 2026.

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