En el reino de las almas…


Cuando una persona fallece. ¿Cómo podemos saber si sobrevive a la muerte? ¿No se resolverá nunca el enigma, como creen muchos? A continuación, aportamos una sorprendente cantidad de pruebas que parecen confirmar la existencia de otra vida.

La Society for Psychical Research o SPR (Sociedad de Investigaciones Psíquicas) tuvo la suerte, en sus primeros tiempos, de obtener los servicios de sensitivos inteligentes y cultos, de mente amplia, cuyos nombres siguen siendo familiares para los investigadores psíquicos actuales: las señoras Piper, Thompson, “Willett” (seudónimo de Coombe-Tennant), Leonard, Garrett, etcétera.

Algunas de ellas eran médiums“físicas”, pero la mayoría eran mentales, lo que podría ser significativo, ya que los médiums físicos se han vuelto más escasos a medida que los métodos de investigación se han perfeccionado. Los cínicos dirán que la posibilidad de ser sorprendido en un fraude es tan grande en la actualidad, que pocos se atreven a intentar la mediumnidad “física”. Pero podría objetarse que el mero acto de instalar los complejos aparatos necesarios para la investigación tal vez inhiba el delicado mecanismo, apenas entendido, que produce el fenómeno. En ocasiones también aparece el “efecto del investigador”, por el que estudiosos escépticos o, simplemente, objetivos pueden tener una influencia desastrosa sobre las actividades de un médium.

Aunque el grupo de mediums de la SPR produjo algunos resultados muy convincentes, los miembros de la Sociedad estaban divididos acerca del importante problema de la vida después de la muerte. Pero se mostraban de acuerdo en que las transferencias mentales -incluyendo la comunicación de pensamientos, sentimientos, imágenes, sonidos y hasta aromas- había sido probada más allá de toda duda razonable. Y aunque iban a pasar más de tres décadas antes de que los trabajos de J. B. Rhine desplazaran el énfasis de las investigaciones psíquicas (el estudio científico de lo paranormal) a la parapsicología (el tratamiento de los fenómenos psíquicos, como expresiones de una actividad mental poco conocida), la percepción extrasensorial, la psicokinesis (PK) y la (super) PES, ya se consideraban explicaciones alternativas de las “pruebas” de la supervivencia que suministraban los mediums.

Se ha afirmado que la PES explica todas las informaciones, sorprendentemente exactas, que pueda dar un médium a un consultante, originadas en apariencia por un pariente muerto. Porque gracias a la PES una mente humana puede “hurgar” en el cerebro de otros, sin tener conciencia de hacerlo. Y la PK, “la mente sobre la materia”, es la fuerza misteriosa que ejercen algunas mentes dotadas sobre los objetos inanimados. Esto explicaría que los “espíritus” vuelquen mesas y den golpecitos en virtud de una función natural -aunque poco frecuente- de la mente humana. Y la teoría de la PES es que algunas mentes pueden extraer información no sólo de otras mentes sino de cualquier registro escrito, impreso o de otra clase (incluyendo, al parecer, el microfilm), arreglarla y presentarla como un relato coherente. Semejante concepto, si fuera cierto, destruye cualquier posibilidad de probar que la supervivencia después de la muerte es un hecho, porque cualquier mensaje de una persona fallecida -por justo o personal que sea- podría, teóricamente, ser resultado de la PES. En términos teosóficos, este depósito de la suma del conocimiento humano se llama “registro akásico”, y algunos sensitivos, según se cree desde hace mucho, tienen acceso a sus “fichas”. Así que quizá, de alguna forma desconocida, ya se ha efectuado la investigación necesaria para que un médium relate una historia convincente de la vida de alguien en la tierra.

Hay otros dos argumentos importantes contra las pruebas de la supervivencia que proporcionan los mediums. El primero es que el “control” o “espíritu guía” de un sensitivo puede no ser más que un ejemplo de las personalidades múltiples o disociadas que ocasional mente descubren los psiquiatras. Estas parecen ser personalidades formadas por la separación de algunos procesos mentales de la corriente principal de la conciencia. Si esas “otras personalidades” salen a la superficie, pueden dominar la personalidad, y entonces se contrae una enfermedad Y esas manifestaciones se han producido de forma inesperada cuando personas aparentemente normales fueron hipnotizadas. De modo que quizá un sensitivo, por su propia naturaleza, puede ser más susceptible al desarrollo de personalidades secundarias que personas más prosaicas o abiertamente escépticas.

El falsificador polifacético

A esto hay que sumar otro extraordinario poder de la mente humana: la mitopoyesis. Consiste en la extraordinaria habilidad de crear mitos o historias detalladas muy convincentes, que surgen con frecuencia durante regresiones hipnóticas como “vidas pasadas”. También puede provocar falsificaciones inconscientes, ya que permite a algunos sensitivos imitar las voces, las peculiaridades, la letra y hasta el estilo de composición musical o de dibujo del muerto. Todo esto puede ser de segunda mano, extraído de mentes ajenas. La mitopoyesis también puede ser responsable de la capacidad que las personas en trance tienen para cantar o para soltar un torrente de lenguajes ininteligibles, hecho conocido como “don de lenguas”. Es una teoría que propone una explicación alternativa para muchos fenómenos extraños que han sido considerados “pruebas” de la supervivencia.

Correspondencias cruzadas

A las muertes de los socios fundadores de la SPR, sobre todo la de F. W. H. Myers en 1901, siguió un nuevo fenómeno, el de las “correspondencias cruzadas”. Se trataba de mensajes fragmentarios, recibidos en diferentes momentos y lugares, por dos o más sensitivos no vinculados entre sí. Los mensajes, con frecuencia absurdos si se los consideraba por separado, eran perfectamente coherentes cuando se los reunía. La compilación de las “correspondencias cruzadas” llevó más de 30 años. El momento en que comenzó, por haber coincidido con las muertes de aquellos cuya principal preocupación había sido entender los misterios de la muerte, parece probar, más allá de toda duda, quiénes estaban detrás del experimento. Parecía como sí los fundadores de la SPR se hubiesen reunido al otro lado de la tumba y hubieran dicho: “Cualquier mensaje normal que enviemos será considerado una transferencia de pensamientos. Inventemos un medio de comunicación que no pueda ser mal interpretado.”

Desde luego, ningún mensaje fácilmente explicable como una transferencia de pensamientos ha sido comunicado nunca en fragmentos a mediums distintos. Y el tema de los mensajes -poesías y alusiones clásicas eruditas- es muy característico del grupo de socios fallecidos de la SPR. Aunque en alguna medida la PES podría explicar buena parte del material de la correspondencia alternada, muchos investigadores creen que, por ahora, es la mejor prueba que existe de la supervivencia. Pero, aun así, lo único que hacen es intentar convencernos, de todas las formas ingeniosas posibles, de la existencia continuada de ciertos individuos. Pero aún aceptando su autenticidad, este experimento masivo y trabajoso nos dice poco sobre lo que pasa cuando morimos, excepto que retenemos algo de nuestros hábitos mentales terrestres y algunos rastros de nuestra personalidad.

Comunicantes “de sopetón”. Algunas sesiones han sido interrumpidas por espíritus que llegaban “de sopetón”, desconocidos para todos los presentes, pero que proporcionan informaciones acerca de si mismos que después resultaba correcta. También este fenómeno puede ser explicado por la PES, pero ¿por qué un sensitivo recibe información acerca de alguien que no interesa a ninguno de los presentes?

Fantasmas que dan la bienvenida. Los testigos de una agonía suelen comentar que parientes o amigos ya fallecidos del moribundo parecen ser vistos por él inmediatamente antes de morir, como si les dieran la bienvenida al “otro lado”. Quizá se trate de alucinaciones: un mecanismo natural para facilitar el tránsito. Pero esto no explica los casos en que el moribundo se ha asombrado ante la “visita” de un pariente cuya muerte ignoraba.

Muerte clínica. Desde los años 60 se están investigando las experiencias de las personas que “murieron” clínicamente -con frecuencia en la mesa de operaciones- y volvieron a la vida. Casi todas narran las mismas experiencias, creyeran o no en la supervivencia previamente. Tuvieron conciencia de abandonar sus cuerpos y pasar por un túnel oscuro, con una luz al final. Cuando salieron del túnel fueron recibidos por una figura radiante, a menudo demasiado brillante para ser vista con claridad. Este ser se identifica de diferente manera, según los respectivos “vocabularios” religiosos; los occidentales suelen decir que se trata de Cristo. También pueden advertir la presencia de amigos o parientes muertos, y se sienten llenos de paz y júbilo. Pero se les dice que su momento no ha llegado y deben volver. Con pocas ganas, regresan a sus cuerpos. Lo más significativo es que las personas que vivieron esta experiencia no vuelven a temer a la muerte; la consideran algo deseable.

Experiencias fuera del cuerpo. Otro grupo de pruebas de que existimos aparte de nuestros cuerpos físicos es el que integran las experiencias fuera del cuerpo o viajes astrales. Muchas personas han tenido la curiosa experiencia de encontrarse flotando sobre sus cuerpos dormidos o inconscientes. Con frecuencia esto sucede en momentos de crisis: durante accidentes, torturas o mientras se sufre una intervención quirúrgica. Algunas personas han asombrado a médicos y enfermeras, contándoles todo lo que habían dicho y hecho durante la operación. Unos pocos afirman poder abandonar sus cuerpos a voluntad; esto significa que existen independientemente de sus cuerpos y que ese aspecto suyo sobrevivirá a la muerte física.

Claves y combinaciones de cajas fuertes. Algunas personas han dispuesto en vida algunas pruebas de supervivencia después de la muerte, comprometiéndose a revelar por medio de mediums o amigos la solución de algún enigma. Hasta ahora, ninguna de tales pruebas ha tenido éxito, aunque son demasiado escasas para resultar significativas.

Pactos de aparición. Amigos o amantes han hecho pactos por los que el primero en morir debía aparecerse al otro, quizá en ciertas circunstancias especificas. Se supone que lo han hecho, pero la pena provoca con frecuencia alucinaciones. Ciertamente, parecen formar parte del proceso natural del duelo, y actúan como un consuelo. Esas apariciones pueden clasificarse como de crisis o manifestaciones similares a la PES.

Reencarnación. Los datos acerca de la reencarnación no sólo indican que sobrevivimos y volvemos a nacer (quizá muchas veces), sino que ofrecen pistas de las razones de que hayamos nacido. Las regresiones hipnóticas a “vidas pasadas”; los recuerdos espontáneos de algunos niños de haber sido otra persona; la “memoria distante” de algunos adultos; algunas experiencias de déja vu… Aunque podría explicarse de otras formas, todo esto señala que la reencarnación es una posibilidad. Muchas personas creen que debemos superar una serie de vidas terrestres diferentes hasta que logramos una gran perfección espiritual; entonces nos transformamos en dioses o nos trasladamos a un plano puramente espiritual de existencia. Hay quien piensa que no todos se reencarnan, pero no comprendemos las reglas que gobiernan el proceso de selección.

El doctor Jan Stevenson, de la universidad de Virginia, Estados Unidos, ha hecho una investigación erudita y detallada de las pruebas posibles de la reencarnación. Reunió cientos de casos de supuestas “vidas pasadas” y llegó a la conclusión de que “un hombre racional… puede creer en la reencarnación porque hay pruebas de que existe”. Sin embargo, no todo el mundo piensa lo mismo.

Psicofonías. Desde los años 60, los grabadores han estado grabando, según se dice, las voces de los muertos. El fenómeno fue descubierto por Jürgenson y Raudive, y se ha transformado en una especie de culto. Sin embargo, lo único que puede decirse por ahora es que, sea cual sea el origen de las voces, no han agregado nada a nuestras informaciones acerca de la otra vida.

A pesar del creciente interés en la investigación paranormal y psíquica, se puede decir que la mayoría de quienes creen en la supervivencia del espíritu pertenecen a una religión y, para ellos, la creencia en otra vida es sólo un problema de fe. Esta fe es muy antigua: los enterramientos más remotos que se conocen demuestran que el hombre primitivo creía en la supervivencia. Aun hoy, las religiones primitivas dan por sentada la supervivencia a la muerte física.

Pero las religiones más evolucionadas del mundo difieren mucho en sus concepciones del fin último del hombre. Hindúes y budistas enseñan que escapamos de la miseria de las encarnaciones terrestres para alcanzar una unión mística y deleitosa con Brahma, el Principio Supremo, o para acceder al Nirvana, donde el yo se pierde en el infinito.

En la antigüedad, griegos, romanos y hebreos creían que el alma partía hacia una existencia poco satisfactoria en un oscuro Hades o sheol. Después, los judíos aceptaron el concepto de la resurrección de los justos, en compañía de los patriarcas, pero aún hoy el judaísmo no enseña una doctrina cierta de vida eterna para todos. La idea del juicio llegó desde el antiguo Egipto y el zoroastrismo hasta el judaísmo, el cristianismo y el islam, con las consecuentes doctrinas de recompensa y castigo, cielo, purgatorio, limbo e infierno. Pero creyentes o ateos, filósofos o materialistas, todos moriremos. Y sólo entonces conoceremos la verdad.

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