El mono parlante y su circo


El circo y sus payasos

Cada día estoy más asqueado del tipo de gente que existe hoy en día. Qué pereza que dan algunos que van de catedráticos por la vida y en su vida abrieron un libro o sí, pero por obligación lo hicieron en la escuela. Son los únicos libros que leyeron y van de déspotas por la vida tratando incluso a la gente mal. Algunos podrían decir que no se reciclan en su trabajo y no será el primero ni el último que lo hace.

En según qué lares, hay gente que son francamente muy déspota. Van hablando en voz alta para que la gente se entere de que es muy bueno en su trabajo o en su vida. No sé por que lo hacen, eso sí sigue siendo la misma mierda pinchada en un palo. Nunca en la vida los entenderé y acabaré la carrera de psicología y seguiré igual, sin entender nada.

De todos modos, pase lo que pase, seguiré pasando de esos y siendo así de normal y auténtico. El que lleve máscara allá él, las máscaras se caen solas. El tiempo lo dirá todo. Es verdad que, cada día salen más de la chistera y eso es preocupante, pues hasta el vecino podría traicionarte y, es más, hasta la familia. Por ello, si tenéis ese don y sabéis que os está ocurriendo, seguir hacia adelante y no miréis otra cosa que vuestro camino y felicidad, lo demás sobra.

«¿Hasta qué punto estamos dispuestos de aceptar las malas formas de los demás o incluso por parte de la familia?, no ser aceptados y maltratados por ellos o la gente»

Sé que, muchos de vosotros pensáis que la familia lo es todo, pero hasta la familia te podría traicionar y eso no se puede tolerar. Eso os restará y por ello, tenemos que seguir. Aun así, muchos prefieren claudicar por tal estar en la familia sí o sí, en que, no seamos aceptados —eso ocurre de verdad—. A mí realmente me decepciona, pero también se aprende. Se aprende mucho mirando a los demás y encima, gracias a ellos y sus errores, se aprende —como en el entorno laboral—. 

Por ello, que nadie os haga nada y os diga, que no sea por vosotros y menos de vuestra forma de ser. La manipulación de las masas es por desgracia de gente que se aburre, gente que tiene mucha envidia, gente que no tiene otra cosa que hacer. Existen personas que les gustan estas movidas y, sobre todo, los malos royos. De todos modos, si vemos qué éxito gente así cerca de nosotros, mejor nos marchamos y dejamos de lado ese tipo de espécimen —ellos solos se destruyen—. 

Cada día me doy más cuenta que existe mucho lobo con piel de cordero, pero como reitero, a la que veo algo que no cuadra la situación con la persona, fin. Doy carpetazo al más pintado. Claramente, no me interesa nada de ese tipo de seres, ya suelen hacer lo posible para generar malos royos y la verdad que, da mucha pereza.

Para que veáis como está el asunto de monos parlantes, el pasado día 12 dejé el coche en el taller para hacer el cambio de embrague y de paso, revisión mecánica. Pues bien, el coche estuvo en el taller hasta el día 16 donde me lo entregaron supuestamente reparado. Pues ese mismo día 16 me dejo tirado sin líquido de a saber dónde y sin agua calentándose el coche y teniendo que llamar a una grúa donde se llevó el coche al depósito porque no trabajaban en fin de semana, ojo. El lunes 19 volvieron a llevar el coche al taller y hoy estamos a día 23 y sin coche. El mecánico reconoció que tocó o movió el motor para reparar el embrague —dejando cosas y conexiones sin poner o colocar en su sitio— y, aun así, tengo que abonar más dinero del que ya pagué, ¿creéis que no es una estafa? Pues imaginaros el nivel. Casi dos semanas sin coche y termina uno pagando sí o sí.

El pollo que he montado el día 21 es de traca, el mecánico no dio la cara. Dejo mensaje diciendo que mañana estará reparado. Mañana día 22, arde Troya, ¿dónde está el buenísimo? Hace años que lo perdí, pues la chusma y parásitos sacan lo peor de uno y tengo claro que, el martillo solo ve clavos. Amén.

Se dice que buscan el modo de ir a visitar a otros planetas e incluso colonizar, ¡ojalá! Así me quedo aquí solito. Demasiada basura humana. Se nota que ando un poco hasta los cajones, pero es verdad que cada día hay que alejarse más de las grandes urbes.

«Si se puede»

Saludos a todos.

Miguel Ángel

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