OVNIs en Fuerteventura: Recuerdos y Testimonios


Testigo de OVNIs: Mis Recuerdos en las Islas Canarias

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Recuerdos de Fuerteventura.
Los expedientes OVNI españoles no desmerecen en absoluto frente a sus homólogos estadounidenses. También contienen testimonios de pilotos, militares, controladores aéreos, marinos y simples ciudadanos, así como informes conservados oficialmente por las autoridades. Sin embargo, su particularidad reside, en parte, en el contexto cultural en el que se produjeron estas observaciones.
En la España de las décadas de 1970 y 1980, los OVNI y la ciencia ficción todavía no estaban verdaderamente arraigados en el imaginario colectivo como llegarían a estarlo posteriormente. El país conservaba una cultura fuertemente marcada por el cristianismo católico, y el interés popular por lo misterioso se expresaba con mayor frecuencia a través de relatos de fenómenos sobrenaturales, el misticismo, las apariciones o incluso historias de carácter diabólico. Lo extraño, por tanto, no estaba ausente de la cultura popular; simplemente adoptaba otras formas.
Habría que esperar sobre todo hasta mediados y finales de los años noventa para que la ufología, los fenómenos aéreos no identificados y, más ampliamente, la cultura de la ciencia ficción alcanzaran una difusión mucho mayor entre el gran público español, aunque ya desde los años sesenta los medios de comunicación, los programas de televisión, las revistas especializadas y la aparición de una nueva generación de investigadores contribuyeron considerablemente a popularizar estos temas.
Esto no significa, por supuesto, que los casos OVNI fueran inexistentes con anterioridad. Todo lo contrario. Algunas observaciones recibieron una importante cobertura en la prensa local y nacional y, en ocasiones, ocuparon las crónicas durante varios días, e incluso durante más tiempo. También se elaboraron expedientes militares y algunos casos llegaron a hacerse célebres en la literatura ufológica española e internacional.
Sin embargo, debo reconocer que, como muchas otras personas de mi generación, ignoré por completo estos asuntos en aquella época. No por negación, escepticismo o voluntad de rechazarlos, sino simplemente por una ausencia total de interés y de cultura personal respecto a estos temas, hasta mi propia observación en 1985, en Fuerteventura, seguida de una segunda, mucho menos espectacular, prácticamente en el mismo lugar.
Este es un elemento importante cuando hoy volvemos sobre determinados testimonios antiguos. Sería fácil interpretarlos a través de la mirada que actualmente tenemos sobre la ufología, cuando esa mirada no existía necesariamente en el momento de los hechos. Para muchas personas, una luz extraña en el cielo no era más que eso… una luz extraña en el cielo. Y yo formaba parte de esas personas.
En aquella época no tenía ni las referencias culturales, ni el interés, ni siquiera los reflejos que pudieran haberme llevado a asociar espontáneamente una observación inusual con el fenómeno «OVNI». No buscaba ninguna explicación extraordinaria y tampoco tenía un interés particular por la ciencia ficción.

Una década más tarde, al descubrir la existencia de determinados expedientes, algunas observaciones adquirieron una perspectiva diferente. No porque se convirtieran automáticamente en algo extraordinario, sino porque ahora es posible situarlas en su contexto documental, geográfico e histórico.
Esta distancia temporal es esencial. Permite distinguir entre lo que pertenece al recuerdo personal, lo que figura en los archivos oficiales y, finalmente, lo que hoy no es más que una hipótesis o una interpretación. Es con este espíritu con el que deseo volver sobre estos expedientes españoles: sin pretender atribuirles de antemano un origen misterioso, pero sin descartar tampoco aquello que los documentos permiten realmente establecer.
Sobre mis dos observaciones en Fuerteventura
Lamentablemente, no puedo aportar para mis dos observaciones en Fuerteventura los elementos que algunos lectores considerarían hoy indispensables: fechas exactas, horas precisas, velocidad del viento, altitud, distancia, dimensiones o forma exacta de los objetos, condiciones meteorológicas detalladas, dirección y velocidad de desplazamiento, etc.
Pido disculpas por ello a los puristas de la ufología y a quienes desearían disponer de datos suficientemente precisos para intentar una reconstrucción científica de los acontecimientos.
Pero también es necesario situar estas observaciones en su contexto.
En aquella época, me daba absolutamente igual.
Estas observaciones no constituyeron para mí «casos OVNI». No pensé en tomar notas, mirar la hora, comprobar la dirección del viento o estimar la altitud de una luz. No intenté medir nada y tampoco sentí la necesidad de redactar un informe.
Lo que vi me pareció ciertamente inusual, pero no cambió mi vida ni representó para mí un acontecimiento que mereciera ser conservado en un expediente. No tenía ningún interés particular por la ufología, no buscaba fenómenos misteriosos y tampoco poseía la cultura necesaria para considerar espontáneamente aquellas observaciones desde esa perspectiva.
Fue mucho más tarde cuando estos recuerdos adquirieron cierta importancia, al descubrir la existencia de los archivos militares españoles y comprobar que Fuerteventura y las demás islas Canarias también habían sido escenario de numerosos avistamientos registrados oficialmente.
Comprendo perfectamente que la ausencia de datos precisos limite hoy el valor científico de mis testimonios. Sería deshonesto afirmar lo contrario. Un recuerdo de varias décadas atrás evidentemente no puede sustituir una observación instrumentada acompañada de una hora, una posición, datos meteorológicos, un azimut y mediciones independientes.

Pero eso no significa que el recuerdo deba ser completado artificialmente.
Prefiero, por tanto, reconocer sinceramente lo que sé y lo que ya no recuerdo. Recuerdo lo que observé, pero no voy a inventar datos que nunca llegué a registrar.
Y quizá sea precisamente este uno de los aspectos interesantes de estos testimonios antiguos: no todas las personas que vieron algo inusual eran ufólogos. Muchas eran simplemente testigos corrientes, en una época en la que una luz extraña en el cielo no constituía necesariamente un acontecimiento al que uno pensara que debía dedicar tiempo, atención o algún tipo de investigación.
Mis dos observaciones deben, por tanto, considerarse por lo que son: testimonios personales, comunicados tardíamente, incompletos y que hoy resulta imposible instrumentar o verificar directamente. No pretenden demostrar nada.
Simplemente vienen a añadirse a la historia, mucho más amplia, de las observaciones inexplicadas que se han producido en las Islas Canarias.
Retrocedamos ahora en nuestra historia colectiva.
Con fecha de 26 de diciembre de 1968, y firmada nada menos que por el jefe del Estado Mayor de Franco, se difundió una circular en la que se establecían las normas que debían seguirse para llevar a cabo las investigaciones correspondientes ante la aparición, en el espacio aéreo español, de objetos voladores no identificados, así como para centralizar toda la información relacionada con estos fenómenos.
Estas normas contemplaban la designación de un juez instructor para cada caso, modelos de interrogatorio destinados a los testigos y sistemas para evaluar su credibilidad, estatus militar o civil, nivel de instrucción e incluso un posible estado de embriaguez o consumo de drogas en el momento de la observación—, además de recomendaciones sobre la manera de tranquilizar a los testigos y disipar la idea de que necesariamente habían visto un OVNI.
La circular señala al ministro de Defensa como autoridad emisora de estas normas, lo que demuestra la importancia concedida a esta cuestión en los niveles más altos del Estado español, incluso a finales de la década de 1960.
1968 Fokker Spantax :
Varios meses antes de la publicación de esta circular, tuvo lugar, el 17 de septiembre de 1968, una primera observación que despertó un interés particular por parte del Ministerio de Defensa. El fenómeno fue observado por la tripulación de un Fokker de Spantax que realizaba la ruta Tenerife-Las Palmas.
En condiciones de buena visibilidad, el comandante de la aeronave y la azafata confirmaron haber observado un objeto de gran luminosidad y de un diámetro estimado de 20 a 25 centímetros, que permaneció a la izquierda del avión durante aproximadamente 45 segundos, desplazándose en zigzag mientras se alejaba en la misma dirección desde la que se había aproximado, y emitiendo destellos de luz de color indeterminado, descrito como rojo azulado.
El comandante de la aeronave señaló que esta descripción «correspondía al fenómeno conocido, aunque insuficientemente explicado, denominado foo fighter o rayo en bola».
22 de junio de 1976 :
Otro incidente ocurrido en las Islas Canarias el 22 de junio de 1976 está considerado ampliamente como una de las investigaciones oficiales sobre OVNIs más célebres llevadas a cabo en España. A diferencia de numerosos testimonios aislados, este incidente involucró a miembros de la Armada española, controladores aéreos, médicos, personal aeroportuario y cientos de civiles distribuidos por varias islas.
El Ejército del Aire español abrió una investigación oficial, elaborando un expediente de más de 100 páginas, que fue desclasificado en 1994.
Hacia las 21:27 horas del 22 de junio de 1976, el patrullero de la Armada española Atrevida navegaba frente a las costas de Fuerteventura, cerca de El Matorral, es decir, frente al actual aeropuerto de la isla, cuando observó una intensa luz blanca que parecía surgir del interior de la isla. La tripulación fijó su atención en el cielo y observó cómo la luz cambiaba de tonalidad, adquiriendo un color azulado y formando un halo circular: «Una vez que alcanzó cierta altura (15°-18°), la luz permaneció fija, inmóvil durante un tiempo, aumentando de intensidad y adquiriendo una tonalidad azulada, formando un halo circular».
El informe añade que, después de aproximadamente dos minutos, la fuente luminosa se fragmentó. Una pequeña parte permaneció por debajo, formando una especie de nube azulada, mientras que el fragmento que había originado este núcleo desapareció.
La parte superior ascendió en una trayectoria espiral rápida e irregular antes de desaparecer.
El halo circular inicial permaneció aparentemente sin cambios hasta las 22:10 horas.
No se registró ninguna detección por radar.
Posteriormente, comenzaron a notificarse observaciones similares desde Gran Canaria y Tenerife.
En este caso, la naturaleza de la luz fue finalmente atribuida a la Armada estadounidense, que en aquel momento estaría realizando pruebas de su nueva arma: los misiles Poseidon.
Según esta explicación, los submarinos estadounidenses habrían elegido las aguas próximas a las Islas Canarias para realizar pruebas de estas armas, cuya luminosidad y efectos ópticos eran hasta entonces desconocidos incluso para el Ejército español. Estas maniobras y lanzamientos reales de misiles se habrían realizado al otro lado de Fuerteventura, a unos 18 kilómetros del aeropuerto, sin que las autoridades españolas hubieran sido informadas.
No se proporciona, sin embargo, información precisa sobre la zona exacta desde la que los submarinos estadounidenses habrían lanzado los misiles observados desde Fuerteventura. Tampoco se indica claramente si estos submarinos atravesaban las aguas próximas a las Islas Canarias con la autorización del Ministerio de Defensa español, pero sin informar de sus operaciones a la Armada española que patrullaba dichas aguas.
El supuesto OVNI de Fuerteventura de 1976 figura entre los documentos actualmente desclasificados, que comprenden 80 expedientes y unas 1.900 páginas de informes sobre fenómenos extraños observados en el espacio aéreo español y que implicaban, de una u otra manera, a personal o material del Ejército del Aire.
Este caso se resume en : Un avión comercial de pasajeros fue seguido por un OVNI:
12 de febrero de 1985 :
El 12 de febrero de 1985, a las 21:10 horas, agentes de la policía local de Yaiza telefonearon a la torre de control del aeropuerto de Guacimeta para informar de la observación de un objeto luminoso no identificado sobre el cielo de Yaiza, en Playa Blanca. La observación fue comunicada por la torre de control al comandante del «vuelo 279», que volaba entre Lanzarote y Gran Canaria. El comandante confirmó que el objeto había seguido al vuelo a una altitud de entre 3.000 y 10.000 pies, antes de desaparecer.
Expediente: Avistamiento de fenómenos extraños en Lanzarote, Mando Operativo Aéreo / Estado Mayor español, referencia 850212, 11 páginas. El expediente fue desclasificado el 7 de octubre de 1996.
El avión de pasajeros se encontraba en el sector occidental de Fuerteventura, aunque no necesariamente sobrevolando la isla.
Geográficamente, un avión que saliera de Lanzarote con destino a Gran Canaria seguiría un eje general hacia el suroeste, que lo llevaría por la zona marítima y aérea situada al oeste o al suroeste de Fuerteventura, dependiendo de la ruta exacta seguida.
El expediente oficial 850212 está además incompleto: los archivos indican que algunos documentos han desaparecido, lo que probablemente explique la ausencia de coordenadas, rumbo y posición exacta del avión en el momento de la observación.
Del caso de 1985 al incidente Poseidon de 1976: una continuidad geográfica inquietante
La observación del 12 de febrero de 1985 sobre Lanzarote adquiere una dimensión particular cuando se la compara con el célebre incidente ocurrido en Canarias en 1976. En ambos casos se observa un fenómeno luminoso inusual en un sector estratégico del Atlántico situado en las proximidades de Fuerteventura y de las rutas aéreas y marítimas que conectan Lanzarote con Gran Canaria.
Y es precisamente aquí donde la comparación resulta interesante: la zona situada al oeste y suroeste de Lanzarote y Fuerteventura constituye también el sector desde el que pudieron observarse, desde el archipiélago, fenómenos relacionados con las supuestas pruebas estadounidenses de misiles Poseidon en 1976.
El vínculo entre ambos casos debe, por tanto, formularse con prudencia. Es un vínculo geográfico, no una identidad demostrada entre ambos fenómenos, pero sí existe una continuidad geográfica y militar que merece ser examinada.

Expediente oficial del Ministerio de Defensa español — Manuel Soto :
Existe asimismo un expediente oficial del Ministerio de Defensa español. Una copia digital puede consultarse y descargarse a través de la Biblioteca Virtual de Defensa.
El caso lleva la referencia Expediente 851223 y está titulado: «Avistamiento de fenómenos extraños en Canarias desde el buque Manuel Soto: 23 de diciembre de 1985».
El expediente fue elaborado por el Mando Operativo Aéreo / Estado Mayor, Sección de Inteligencia. Consta de 7 páginas y fue desclasificado el 1 de febrero de 1996, bajo la referencia JEMA 493. La Biblioteca Virtual de Defensa conserva actualmente una copia digital del expediente original y la pone a disposición del público.
El 23 de diciembre de 1985, alrededor de las 03:10 horas, el Manuel Soto, buque de la compañía Trasmediterránea, realizaba la ruta Las Palmas de Gran Canaria–Arrecife, Lanzarote, cuando el tercer oficial, identificado en el expediente por las iniciales I.R.F., observó frente al buque y sobre el horizonte una luz que inicialmente confundió con la estrella Antares. Posteriormente comprobó su azimut y su altura y constató que la luz no podía corresponder a Antares ni a ninguna otra estrella o planeta.
La luz, muy intensa, permaneció aparentemente fija en el cielo. Unos quince minutos más tarde, aceleró bruscamente hasta situarse directamente sobre el buque. El capitán llegó incluso a distinguir su silueta. Después de detenerse brevemente, desapareció a gran velocidad.
La naturaleza de este OVNI, capaz aparentemente de permanecer inmóvil y después desplazarse de forma fulminante, sigue siendo desconocida.
Entre los documentos desclasificados por el Ministerio de Defensa figura un documento del jefe del Mando Operativo Aéreo, fechado en octubre de 1996, en el que se reconoce la desaparición de documentos relacionados con este expediente :«Actualmente, mi Estado Mayor está estudiando un asunto ocurrido en Lanzarote el 12 de febrero de 1985», señala el comandante militar, precisando que el expediente únicamente contiene dos documentos: un mensaje del jefe del Mando Aéreo de Canarias dirigido al jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire, en el que se comunica una observación, y otro documento en el que se informa del nombramiento de un juez instructor.
El oficial de guardia precisó que la silueta aproximada del objeto situado sobre el buque no se parecía a ningún avión ni helicóptero convencional. No se escuchó ningún ruido ni zumbido, y la observación también fue realizada por el segundo oficial de radio, el timonel y el vigía de cubierta.
En marzo de 1986, el Mando Aéreo de Canarias dirigió una carta al general que ocupaba el segundo puesto del Estado Mayor del Ejército del Aire, indicando que, después de recabar información sobre el asunto entre las diferentes unidades dependientes, las investigaciones no habían producido ningún resultado. Ninguna unidad del Ejército ni de la Defensa Aérea había observado ningún OVNI en la fecha señalada.

En 2016, con motivo de la publicación digital de los expedientes desclasificados, varios medios de comunicación canarios dedicaron artículos al caso del Manuel Soto. El medio Lancelot Digital explicó que el Ministerio de Defensa había publicado entonces 80 expedientes desclasificados, que sumaban aproximadamente 1.900 páginas, y describió con detalle la observación realizada desde el buque.
El Diario de Lanzarote también publicó información sobre el expediente el 24 de octubre de 2016, reproduciendo detalles procedentes del diario de navegación y la conclusión de la investigación militar.
El diario El Debate volvió a hacerse eco del caso en 2023, dentro de un reportaje dedicado a los archivos OVNI desclasificados del Ministerio de Defensa.
12 de diciembre de 1985, aeropuerto de Fuerteventura :
El registro de los expedientes OVNI del Mando Aéreo de Canarias (MACAN) menciona:
Fecha: 12 de diciembre de 1985
Hora: 18:30
Lugar: aeropuerto de Fuerteventura
Naturaleza: luz («Luz») observada
Origen: CAO Las Palmas
Expediente: MACAN JUL94
Evaluación: «Información insuficiente»
Desclasificación: 15 de julio de 1997
La cronología se vuelve interesante, el 12 de diciembre de 1985, 18:30: luz observada desde el aeropuerto de Fuerteventura. El 23 de diciembre de 1985, alrededor de las 03:10: observación desde el Manuel Soto, en el Atlántico, en la ruta Las Palmas–Arrecife. El 10 de febrero de 1986, 20:20: una luz observada mar adentro, a unos 37 km al sureste del aeropuerto de Fuerteventura.
Los cuatro casos aparecen dentro de la misma serie documental del MACAN.
Esto cambia realmente la pista que conviene examinar. Ya no se trata únicamente de un supuesto OVNI aislado observado desde el Manuel Soto. Existe un fenómeno luminoso documentado en Fuerteventura 11 días antes, otro en Gran Canaria 12 días después y, posteriormente, otro caso en las proximidades de Fuerteventura en febrero de 1986.
Y existe una particularidad: el caso del 12 de diciembre tuvo lugar en el propio aeropuerto, por lo que potencialmente pudo contar con testigos pertenecientes al personal aeronáutico, y fue comunicado al CAMO 7.

Tengo conocimiento de otra anomalía luminosa :
A continuación presento mi testimonio personal, sin pretender en ningún momento que esta observación constituya una prueba de naturaleza extraterrestre, ya que no dispongo de los medios para afirmarlo.
El contexto geográfico es coherente: el Campamento Valenzuela, en El Matorral, se encuentra efectivamente en las proximidades del aeropuerto de Fuerteventura, y el emplazamiento militar está actualmente identificado oficialmente por el Ministerio de Defensa español.
En cuanto a la fecha y la hora, no tenían ninguna importancia para mí, ni la tienen hoy. No aportaban nada a mi vida. De hecho, en aquel momento ni siquiera consideré aquello como un incidente.
Incluso podría haberse tratado de algo perfectamente convencional: una persona manipulando un proyector, una fuente de luz situada en tierra o cualquier otro fenómeno que no fuéramos capaces de identificar en aquel momento. ¿Quién puede saberlo hoy?
No todas las observaciones tienen que ser necesariamente acontecimientos extraordinarios o importantes.
Además, en aquella época no tenía ningún interés por la ufología ni por la ciencia ficción. No buscaba fenómenos extraños, no coleccionaba relatos de OVNIs y tampoco tenía ningún motivo para interpretar aquella luz desde una perspectiva ufológica.
Por eso considero importante presentar este testimonio tal como lo recuerdo, sin añadir datos que nunca registré y sin convertir retrospectivamente una observación que en aquel momento no significó nada especial para mí en algo que nunca pretendí que fuera.
Aquí está el testimonio de una observación luminosa desde El Matorral, Fuerteventura, en el verano de 1985: «Durante el verano de 1985, en el transcurso de una noche cuya fecha exacta ya no estoy en condiciones de precisar, fui testigo, desde la zona de El Matorral (puesto de guardia frente a la carretera), de un fenómeno luminoso inusual sobre el aeropuerto de Fuerteventura.
En aquella época me encontraba cerca del Campamento Valenzuela, frente al aeropuerto. El emplazamiento militar se encontraba directamente en esta zona. El carácter militar del lugar está confirmado actualmente por documentos oficiales españoles, que identifican el lugar con el nombre de Campamento Valenzuela.
La observación tuvo lugar de noche. El aeropuerto estaba completamente cerrado y no parecía existir ninguna actividad aérea normal. No había ningún ruido asociado al fenómeno. Varios soldados del puesto de guardia observamos en el cielo una luz blanca situada justo encima del aeropuerto.

Lo que más me llamó la atención fue su movimiento. La luz no seguía una trayectoria rectilínea normal. Subía y bajaba, realizando una especie de desplazamiento vertical irregular. Después se desplazaba hacia la derecha, regresaba hacia la izquierda y volvía a ascender. Sus movimientos daban la impresión de una trayectoria errática, difícil de asociar con la de un avión convencional.
Durante toda la observación no percibí ningún ruido.
Otros militares presentes en el puesto de guardia del Campamento Valenzuela también observaron la luz. Ellos igualmente constataron su comportamiento inusual, pero no llegaron a ninguna conclusión concreta. No realizamos ninguna comunicación oficial en aquel momento, porque aquella observación no revestía ninguna importancia para nosotros.
Finalmente, la luz se hizo cada vez más difícil de distinguir y desapareció en la oscuridad de la noche.
Hoy no puedo afirmar qué fue exactamente lo que observamos. Solo puedo describir aquello que recuerdo: una luz blanca, distante y silenciosa, observada durante la noche sobre la zona del aeropuerto de Fuerteventura, cuyos movimientos verticales y laterales parecían anormales.
Este testimonio presenta, no obstante, un interés particular cuando se sitúa en el contexto de las observaciones oficialmente documentadas en Fuerteventura. Los archivos del Ejército del Aire registran, entre otros casos, una observación de una luz desde el aeropuerto de Fuerteventura el 12 de diciembre de 1985, a las 18:30 horas, clasificada en aquel momento como «información insuficiente». El expediente correspondiente está identificado como MACAN JUL94.
Mi observación del verano de 1985, evidentemente, no permite establecer ningún vínculo con estos otros acontecimientos. Sin embargo, constituye un testimonio independiente de un fenómeno luminoso inusual, observado desde un sector militar situado frente al aeropuerto de Fuerteventura, en una época en la que otras observaciones inexplicadas también quedaban registradas en los archivos militares españoles.»

Fuente: Francois Garijo. 2026.

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