Creer en Cristo: Más Allá de las Distracciones

Todo esto en la vida, todos, pedimos al cielo. Muchos pierden la fe porque Dios les muestra muy poco. Otros sí la tienen, en que poco vean. No se trata de ver o tener ayuda divina; pienso que las cosas llegan cuando tienen que llegar —ni antes ni después—. Dios nunca llega tarde. Unos tienen fe en María, otros en Dios o incluso relacionan a Dios con Jesús. Para mí, es Jesús el Cristo el todo. Como dicen, ir a Cristo es ir al Padre, o eso dicen. Naturalmente, es un camino difícil y más cuando no lo vemos. Contar que, en la vida y el camino, difícilmente se puede mantener la fe y la creencia en Cristo, pero sí es verdad que ocurren cosas para que esa fe no se esfume. El mal también juega un papel importante; ellos hacen lo posible —como mil veces comento— para que se tire la toalla. Por eso nunca se tiene que bajar la guardia y seguir adelante en el camino. Si tenemos fe de que la vida es un tira y afloja, será. Nada dura eternamente y menos el mal.
Luego tenemos quien se pierde y termina caminando con el mal. Esos seres dan todo con tal de tener a la gente sometida en su vida. Muchos lo hacen y tienen todo tipo de cosas materiales sin saber que, cuando les toque, lo pagarán con creces. Luego Cristo no dará la cara por esa gente, durando toda su eternidad en el mismo infierno. Por ello, la fe nunca se abandona y se sigue siempre luchando con todo tipo de inclemencias. Ahora se está viendo a la gente hablar del apocalipsis y el miedo a todo ese desconocido evento. Pues bien, si tenemos fe ciega, no tendremos nada que temer. Pase lo que pase, no nos tocará y, si los elegidos están, aún menos tenemos que preocuparnos. No tenemos que temer, pero esos que aún no se pusieron las pilas en estudiar, leer y tener fe, serán los que tendrán que correr. Esos es posible que lo pasen francamente mal y los elegidos serán perseguidos, pero nadie les tocará.
«La fe es algo que no se tiene que perder jamás. Saber que vivimos en un libre albedrío, no estar por las distracciones, no dudar y, si las cosas no llegan como son, todo es por algo»
Es evidente que cuando la situación esté tensa —muchos dudarán—, pero no tenemos que hacerlo. Tenemos que seguir luchando y creer en Cristo. No hay otro camino que no sea él, pero también digo que no hace falta ir a la iglesia para creer en él. Todo está dentro de nosotros y no tenemos que buscar fuera. Por ello, naturalmente, tenemos que seguir creyendo y esperando el momento que nos digan. Como digo, no todos pasaremos y también las distracciones que harán dudar al más pintado. Sigo creyendo que si no tenemos miedo a nada, nada nos podrá tentar. La fe, como dicen, mueve montañas.
Se sabe que existen señales y avisos, pero nadie sabe cuándo será. Igual dentro de 1000 años más, como que podría ser mañana. Recordad que Cristo decía a sus discípulos algunos eventos venideros —guerras y maldades—, pero de eso pasaron más de 2000 años. Es difícil saber cuándo será, pero sí es verdad que se puede oler el ambiente cargado de maldad. Los gurús también hablan, pero no aciertan. Nadie lo sabe, solo Cristo o Dios el Padre lo sabe. Por eso tenemos que tener fe. No todos pasaremos, no todos seremos elegidos por Cristo. Hoy en día igual eres llamado, pero no elegido. Cuidado con eso, pero aun así, tenemos que seguir siendo fieles a ser como somos y ayudar a todo aquel que nos necesita.
«La lucha será, por lo que dicen, muy dura. Nadie vio algo igual o peor que el diluvio. La lucha entre el bien y el mal será apoteósica; solo el día lo veremos»
En la actualidad, el mundo es y será algo difícil de llevar, cargado de distracciones. Difícilmente se puede llevar una vida de paz y amor, pero también se tiene que intentar. Dios sabe que es difícil y pienso que no lo tiene en cuenta. Lo que sí tenemos que tener en cuenta es vivir en amor lo máximo posible y ayudar a los demás. Si tenemos una vida llena de gente que resta, también es importante ponerlos en su sitio. No se puede llevar una vida normal porque estamos rodeados de gente dormida y malintencionada. Siempre se dijo y se dice que la fe mueve montañas. Por mi parte, nunca perderé la fe, pero los más jóvenes no son enseñados y no saben de eso. Tristemente, solo les interesa lo material y todo lo del exterior. Poseer el vicio del sexo y más allá. Creo que podría decir como —Sodoma y Gomorra—.
El mundo sin fe es perderse sin más. No saber que tenemos fuerzas que nos ayudan y protegen es como salir a la calle con dinero en la mano pensando que no nos van a robar. Otra de las cosas que veo es que es difícil llevar y enseñar a los demás que la clave está dentro de nosotros. Todo reside ahí, pero no todos lo ven y no todos están despiertos. Recuerdo que hace poco le comenté a una chica sobre cosas de magia —eso es una pérdida de tiempo— y lo que se busca está dentro de nosotros. Ella comentó que dentro de nosotros hay muchas cosas, pero eso no es así. Dentro de nosotros está la brújula que nos guía a la chispa divina. En fin, allá cada cual.
Sin mas, me despido.
Saludos a todos.
Miguel Ángel.
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