Pobreza y enfermedades raras: Una situación lamentable en nuestra sociedad


El llamado a la empatía: Familias en lucha contra enfermedades raras

Mother holding young child with two other children standing beside her in an alley with scattered belongings and graffiti-covered walls.

Algo social, algo tristemente triste. Esa gente anónima que lucha por su supervivencia con hijos enfermos —enfermedades raras—, y nadie les ayuda. La cantidad de personas que cada día suma, cada día es un reto. Qué pena cuando se ven casos. Qué pena la poca empatía de muchos con dinero que, con el poco que pudieran dar, les haría la vida más fácil. Hoy, viendo la televisión, me voló la cabeza ver a una madre con hijos enfermos y una casa vieja porque sus salarios no les dan para tener comodidades. Qué pena tener que invertir todo por los hijos y que nadie, pero nadie, ayude. Esos que también andan en la calle pidiendo sin tener nada que comer y nadie les ayuda. Muchas veces lo he dicho: si tuviera dinero, ayudaría sin más. Es triste que muchos solo amasen dinero y dinero sin otra opción más. Creo que piensan que se quedarían sin él o no empatizan con nadie. 

Es triste estar en Granada de vacaciones unos días y venir una chica que no tiene nada para comer y que le ofrezco un bollo de pan y lo abre al momento, degustándolo sin más nada. Dar incluso un plato de comida y ella en todo momento dando las gracias. Cada día me doy más cuenta de que el que menos tiene es el que más da a los demás. Sí, esa chica ese día comió y también se le dio algo de dinero para que se pudiera comprar algo. A esa persona se la vio muy necesitada y qué pena al mismo tiempo. Existe gente podrida de dinero y no es capaz de decirle a la persona: «Siéntate ahí y come un menú». Así es y así será. Siempre digo «haz el bien y no mires a quién».

«Cada día más problemas y más enfermedades raras que otros miran hacia otro lado. Nadie les ayuda y en la pobreza, igual» 

Demasiadas cosas sociales y nadie hace nada, ¿saben por qué? Evidentemente, porque no les pica, no les toca, no viven esa situación, no tienen problemas, pero cuando llegan… lloran. Cuando les toca y lloran, piensan que lo están pasando mal, pero no saben que existen unos peores que no tienen otra opción. No llueve eternamente en los problemas, pero quienes están en la pobreza o tienen hijos con enfermedades raras no tienen opción. Esos que lloran o tienen problemas esporádicos son los que tendrían que callar en comparación con lo nombrado. Pues bien, esa mujer con los hijos enfermos la televisión la entrevistó y se pudo observar la pobreza en la que viven. Todo antiguo, normal; los gastos son imposibles para poder afrontar todo lo demás. Le regalaron un vehículo de un concesionario de coches de alquiler donde ella podrá llevar a su hija más espaciosamente. 

A mí me gustaría saber cuánto hace que no sale de casa. Se toma un respiro o va de vacaciones. Seguro que me imagino la respuesta: —Nunca—. Seguro, que desde que nacieron sus hijos, no saben qué es ir de vacaciones y toda su vida es exclusivamente para sus hijos. Sin descanso. Eso mismo es una pena. No puede estar gente así de castigada y crucificada por no recibir nada de ayuda ni atención de nadie. Creo que los organismos están saturados de tanta gente y mil problemas; no todos tienen la suerte de que les llegue, pero sí es verdad que los organismos que están para esos menesteres tendrían que esforzarse un poco más o pedir ayuda.

«¿Qué pasa con esas familias pasándolo mal? ¿Esas personas incluso que son pobres y no tienen para comer? Nadie hace nada, pero si diéramos un simple euro, sería otra cosa»

Hay tanto por hacer en el camino, por la gente, por muchas cosas que hoy en día nadie ve. Hoy en día, como reitero —mientras no me pique—, no me interesa. La gente no empatiza, pero tampoco podemos echarles la culpa. La gente es como es y punto. Pero es triste que, pudiendo ayudar, nadie o casi nadie lo haga. Los bancos de alimentos cada vez más vacíos y nadie suele dar cuatro cosas. Por ejemplo, cuando están en los centros almacenes de comida, los voluntarios están fuera y si vas, entras y compras; lo normal es comprar cuatro cosas para donarlas. Sí, que muchas cosas son entregadas a personas equivocadas que luego las tiran en el contenedor más cercano, pero eso no lo tenemos que mirar. El problema lo tiene quien lo hace. Dar y llenar entre todos los bancos de alimentos es esencial.

Qué pena y qué impotencia no poder ayudar a esas familias asfixiadas con hijos enfermos y esos que viven en la calle sin nada. En fin, qué pena no tener dinero… Lo dejaremos aquí y pronto más.

Sin más, me despido. 

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