Los efectos del dinero en el cuidado de pacientes psiquiátricos

Una escuela en EE. UU. en 1947. Un complejo donde existían pacientes que, al parecer, no estaban bien. Era niños con cuidados especiales. Estos temas que, cuando una familia tenía un hijo así, no podía hacerse cargo de él y los ingresaban sin más. Una vez lo hacían, ocultaban a la persona del mundo. Esas épocas que a saber qué más ocurría, y la psiquiatría tenía herramientas muy limitadas. Como todo en la vida, en antaño se hicieron todo tipo de cosas raras que en la actualidad nos ayudan a saber y afrontar todo tipo de herramientas. Los experimentos que se hacían iban bien para tener los resultados de hoy en día. Las mejoras son claras, pero en esas épocas los asistentes lo pasaron francamente mal. Esos pacientes aislados del mundo fue algo estremecedor. Os dejo un video más abajo para que podáis verlo.
Pues bien, el centro al parecer tenía bajo sus instalaciones galerías para algún fin. Se dice que las usaron para moverse de un lado hacia otro, pero también se dice que después de unos años las cosas cambiaron. Otro de los temas interesantes era «el hombre del saco». Con los años fue fenomenal, pero, como dije, luego fue en decadencia. La verdad es que, si veis el video, os tocará el corazón. Es evidente que cuando llamo a la puerta, la decadencia en el lugar era simple: el dinero y tener más internos. Fue tal que el aforo era difícil. Es algo brutal, porque en la actualidad ocurren incluso en las residencias de ancianos. Muchos pacientes y poco personal.
«Centros psiquiátricos, residencias y más allá. Lugares que, por el dinero, las cosas cambian. El aforo se llena por encima de su capacidad estando desatendidos muchos pacientes»
Ya no solo el aforo, también, como dije, el personal es más limitado, dejando mucho que desear en la asistencia. Eso, actualmente, está ocurriendo también en esta época —yo mismo he visto cosas que duelen—, miedo, cuando a más de uno nos toque ser ancianos. Si en esa época ocurría, imaginad hoy. Suele pasar porque lo que manda es el dinero y no los pacientes. Muchos creen que no, pero sí es cierto. Cada día todo se mueve con dinero y lo esencial se olvida. Así están los asuntos en muchos lugares «abandonados».
El asunto del video fue a peor. Cada vez estaban más desatendidos los pacientes y el olor llegaba a todos los rincones. Tal fue, que a saber cómo sería todo en 24 horas del día. Pienso que se llegó a todo lo macabro, tanto en los trabajadores como en los pacientes. Compartían cunas o camas más de 4 personas y todo fue un caos en todos los aspectos. Tenían a muchos de ellos bajo llave. La familia, si quería ir a visitarlos, tenía que ser en horas concretas y cuando el centro lo autorizara. Un caos total. Cada día ingresaban nuevos pacientes y el aforo era más pequeño. Lo más atroz es cuando la familia, con la autorización, podía visitar al paciente; lo sacaban y lo llevaban a un lugar limpio para no levantar sospechas.
«Era evidente que cuando un centro hace cosas raras o cuando se le visita, los preparan; sospechemos. Lo que también hacen es no dejar ir a su habitación»
Volviendo a los experimentos y esos avances que hoy en día tenemos controlados, se hacía a los internos hacer cosas que dan miedo. Miedo porque existe gente muy retorcida. Buscaban la cura de la hepatitis. A los que no estaban en el asunto, se les pidió que firmaran un papel como que dejaban hacer estudios con ese paciente. Claro que los familiares aceptaron sin saber la problemática que conllevaría y lo que les harían. Sigo pensando que muchos se llevaron el misterio a la tumba y eso era normal. Los pacientes poco sabían y menos podían hablar o comunicarse con sus familiares. Lo que se tuvo que vivir en el lugar, pienso que a más de uno se le quitaría el sueño.
Estos centros con el tiempo se les caza. El médico que buscó la cura de la hepatitis A y B lo consiguió, pero, ¿a qué precio? Era evidente que, para avanzar en la ciencia y la investigación, se tienen que hacer cosas fuera de la ley y eso ocurrió. Ya no diré más nada; lo dejo para que lo veáis y sepáis que, hoy en día, siguen existiendo ese tipo de eventos. La sociedad actual cada día va solo por dinero y los medios bajo mínimos. Por eso decía también sobre las residencias. Los abuelos están desatendidos.
Sin más, me despido.
Saludos a todos.
Miguel Ángel.
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