Un relato de amor, la unión y ser uno.


En una noche como en otra cualquiera, Pol un hombre de 33 años viajaba dirección Londres. En el viaje y pensando en su chica que pronto la vería, no se hacia la idea que volvería a casa tan pronto por su trabajo tan castigador, era un trabajo muy absorbedor y como es evidente la tenía claro que dejar algún día.

Postulo que el día llegaría, sabía que dejaría el trabajo para poder vivir para siempre en su Londres natal, con su chica. Tenia pensando volver para empezar un poco mas enserio ya que años anteriores (no fue así). Sabia que ella tenia pensado casarse y tener muchos hijos, pero Pol sabía que trabajado fuera lo tenia difícil.

Pol trabajaba en un hotel en España, precisamente en Cádiz, su mujer era relaciones publicas en una empresa en Londres, ella se llamaba Bea. Ella siempre lucho por estar con él, pero el trabajo como muchos sabemos en la vida (manda). Sin trabajo evidentemente no podían casarse y poder forjar una familia. Por eso Pol por el camino pensó mucho en ello, sabia que Bea le dijo muchas veces, pero eso mismo hoy en día era complicado.

Bea sabía que en pocas horas llegaría de España su amado, sabia que tenia que ponerse guapa y esperarlo en el aeropuerto a su llegada, sabía que existía muchas ganas de sentirlo en entre sus brazos. Ella necesitaba tenerlo cerca, pensaba que era mucho tiempo sin tener a un hombre a su lado y tenía claro que intentaría no dejar que se fuera nuevamente Pol. Finalmente, Bea se preparó y se marchó hacia la llegada de su amado.

En cambio, Pol por el camino y bien pensativo, tenia claro que primero antes de nada era besarla y tenerla entre sus brazos, era mucho tiempo sin estar con ella ¿6 meses? Pensó, posiblemente existiría un poco de frialdad. Llegando y el piloto del avión anunciando la llegada a Londres, Pol nervioso se empezó a preparar el discurso para romper el hielo con Bea. A la llegada a la terminal tanto Bea como Pol estaban muy nerviosos del encuentro, llegando a la puerta de salida y en donde toda la muchedumbre esperaba a sus seres queridos, Pol se puso firmes ante la situación y salió, Bea que lo vio sonriendo y medio llorando le dijo;

-Bea, ¡Pol aquí!

-Pol, ¡Hola!

Se abrazaron fuertemente sin despegar las mejillas de sus caras y pensando al mismo tiempo (y que le digo). En eso que al despegarse las mejillas se miraron y sin hablar se besaron con pasión, sabían que era mucho tiempo sin verse y eso valió la pena, dándose un enorme beso que se quedaron sin aliento. Al volver a mirarse, Bea le comento de ir a comer y Pol como es evidente dijo que “si”.

En el trascurso de la comida y miradas enamoradizas, la velada fue un éxito y terminaron hablando del trabajo ¡Dichoso trabajo! Bea le comento que no volviera y que buscara algo para quedarse en Londres y como no, Pol acepto, no podía aguantar más la situación que llevaban. Trabajar fuera sabían los dos que era duro, las distancias no eran buenas por ello, Pol acepto quedarse en Londres.

-Bea, Tienes que quedarte conmigo y vivir juntos, necesitamos estar juntos y empezar una nueva vida, no te preocupes del dinero, trabajo yo de momento y luego ya veremos.

-Pol, ¡Claro que si mi vida! No me volver a ir de tu lado, la verdad que se pasa muy mal en tierras hostiles donde no conoces a nadie y empezar de 0 es complicado y el idioma.

-Bea, ¿Te puedo decir una cosa?

-Pol, Si dime…

-Bea, Necesito sentirte, y el vino como acompaña, necesito de mi hombre ¿Nos vamos?

Y en eso que se marcharon hacia la casa de Bea, ella vivía sola de alquiler donde compartían piso con Pol, pues de camino hacia el lugar Bea no pudo esperar mucho cuando puso la mano en la pierna de Pol tocándole la entrepierna. En eso que Pol felizmente la miro y se dejo llevar, Pol aun así le comento que tuviera cuidado con la carretera, pero ella no pensó en ello y siguió tocando una y otra vez. Tal punto fue que, llegando a su casa, subieron en el ascensor dándolo todo Pol mientras subían, como dos niños recién conocidos dándose amor sin parar.

Ya una vez en casa y medio desnudos en el ascensor, entraron y se fueron a la ducha donde la pasión seria abrumadora. La pasión que genero el vino en la comida y el tiempo que llevaban sin verse llegaron hacer el amor como dos chiquillos, culminaron 3 veces sin parar, que entre tanto y tanto, pararon a tomar un poco de agua y cigarrillo. Bea como era como era, necesito mas por eso culminaron 3 veces, Pol en la cama ya, estaba totalmente exhausto. Se quedaron los dos abrazados y se fueron al sofá a ver la televisión un rato.

Pol tenía claro que no volvería España Cádiz a trabajar, termino encontrando un empleo a las pocas semanas y a las pocas mas tarde se casaron felizmente. Bea feliz, un día le dijo a Pol que estaba embarazada, pero eso mismo no fue la sorpresa del todo, es que a Bea la ascendieron en el trabajo y teniendo incluso horas libres para criar a sus hijos pudiendo llevarse el trabajo a casa.

La moraleja de todo ello: es que el amor lo puede todo, teniendo fe y constancia, todo se consigue. La unión de dos personas llegara a ser uno, y ese uno será todo, aun así, nunca hay que bajar la guardia porque las rutinas no son buenas para nadie…

Saludos a todos.

Miguel Ángel.

 

 

 

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