El suceso de un pescador


La historia de un pescador

Hace un día cualquiera en cualquier parte del mundo, uno hombre que le gustaba o —así expreso— ir a pescar en un lago. Un día como otro cualquiera, ese hombre fue a un precioso lago y en donde él tenía claro que era su lugar preferido para ir a pescar. Él sabía que ese lugar era mágico en donde siempre escucho historias místicas, pero no le importo, siempre que iba, siempre pescaba. Recuerdo que me comento un día al estar tranquilo a media tarde unos bultos o algo así, en la superficie del agua. Él no dio crédito a lo que era y pensó cuando sus amigos o conocidos le comentaron en su día de cosas extrañas en el lugar. Pues bien, él estando en el lugar y visualizar dichos bultos metálicos —pensó— ¿Qué podría ser? —extrañado —siguió con su rutina.

Evidentemente, él siguió como si nada y vio que aquello se movía a sus anchas sin importar nada, pero no pescaba —todo muy extraño—. Al parecer, presagio que algo pasaba en el agua y nada hacía que pescara un simple pez. No extraño era saber que eran esos bultos metálicos que surcaban las aguas y no podía darle explicación. Al rato pareció que el asunto ceso y nada más se vio en las aguas.

El hombre llegó un momento que se marchó del lugar —por estar anocheciendo— y al arrancar el vehículo (por el espejo retrovisor) pudo ver como algo ilumino la zona con una gran luz, en ello que, el hombre arrancó y se marchó del lugar sin dejar de mirar por los espejos retrovisores de su vehículo —¡Todo muy extraño! —pensó.

Contando la noticia

Cuando llego a su lugar de residencia, fue al bar, comentando con sus amigos y conocidos de lo que vio. Ellos como era evidente -algunos rieron y otros escucharon- pero a él no le importo, pero luego los amigos empezaron a comentar sobre el suceso y que incluso, algunos comentaron que les paso algo parecido. Uno de los amigos comento que esos bultos metálicos eran como cosas herméticas y que se podía ver el mismo reflejo del agua del lago. Ese mismo hombre comento que eran como bolas y que incluso, salieron del agua dirección al cielo ¡Brutal! No sabía claramente que eran y porque estaban en el lugar.

Muchos decían que eran naves de otros mundos y que estaban aquí para dar información, conocimiento y como no, hacer contacto con el ser humano —cosa que no paso—. Las personas pensaron en ello, pero en este relato no paso dicho contacto (pues es complicado hacerlo). Con el revuelo del pescador con sus amigos en el bar, se fue sumando más personas, más testigos y más cosas interesantes que, al parecer, siguen ocurriendo en dicho lugar.

Era un lago muy amplio, lugar con mucha naturaleza que incluso, tenía zonas muy sombrías. Al pescador le gustaba ir porque se pescaba mucho, pero como reitero, ese día pesco poco o nada (parecía que como los peces se asustaron de esas presencias flotando en el agua). Las personas en el bar escuchaban a todo rato de lo que se comentaba, nadie dio crédito. Cierto que, algunos se incorporaron a la conversación comentando que se ven cosas en el lugar e incluso, luces salir del agua.

Dichas luces eran como esferas de colores que entraban y salían sin ningún problema, sin hacer incluso ruido, todo muy rápido y sin salpicar. Dicho pescador tenía claro que volvería a ir, volvería a pasar unas horas en el lugar para saber más sobre ello (mientras claramente, pescaba). Algunos de los asistentes en el bar pensaron en ir con él, así cuantos más testigos sería mucho mejor. Unos decían de llevar equipos de grabación como incluso, cámara de fotografiar.

Uno de los asistentes comento también ver salir del agua a lo lejos —en otra orilla— a una persona que al estar un rato al sol y pensando, vio cómo volvió al agua y no volvió a salir. Eso mismo dejo a muchos con la boca abierta del asombro —¿Cómo era posible que alguien entrara en el agua y no saliera más? —pensaron.

Era evidente que la zona tenía algo mágico y, sobre todo, ufológico. Muchos de los asistentes en el bar sabían de la existencia de OVNIS, pero realmente como todo, era difícil de demostrar. Así pues, un día, el testigo principal del relato fue de nuevo al lugar, quedando con más personas, pero él fue el primero en llegar. En ese momento todo como siempre —tranquilo—, pero algo le hacía pensar que volvería a pasar. De momento el hombre empezó a preparar las cañas de pescar y empezó lanzando una al agua. Se notaba la zona algo extraño, el agua no hacía ruido y ningún pájaro se le escuchaba cantar.

Volviendo al lugar

El hombre al rato ya de tener varias cañas preparadas para pescar, se preguntaba donde estaban los otros que decían que iban también, el caso que, tardaron mucho. Las horas pasaron y el día se empezó a hacer noche. En eso que llegaron dos amigos más (comentando que tuvieron unos problemas), pero nada importante. Pues bien, estando las tres personas en el lugar no se notó nada raro, pero sí que mucho silencio.

En eso que se empezó a ver las estrellas —las primeras del atardecer— y mirando, vieron que una se empezó a mover. Llego un momento que parecía que bajaba y sí, estaba bajando como cuando cae un copo de nieve. En eso que, llego a la altura de ellos y se colocó encima del agua (adentrándose en el lago). Todos se quedaron con la boca abierta y esa luz no volvió a salir apagándose mientras se sumergía. El caso que ni ruido hizo ni salpico. Nadie dio crédito a lo que se vio, era tipo perla, pero a lo grande.

Ellos se preguntaban cómo era posible que algo así existiera y que nadie, pero nadie, viera nada y menos los gobiernos ¿O si saben? —todo lo callan—. Así pues, ellos estuvieron un poco asustados y ansiosos del evento (esperando por si salía de nuevo), pero ese tal evento no ocurrió. Terminaron por marcharse y claro, tenían pendiente seguir asistiendo al lugar para seguir sacando información. Recuerdo el primer testigo que tenían ese día unas cámaras preparadas tanto de fotografía como de vídeo, pero el caso que se quedaron sin batería misteriosamente sin poder filmar ni fotografiar el escenario.

“La cosa quedó en que, en ese lugar siempre se repetían dichos eventos y que cuando eso ocurría, siempre terminaban (cámaras, teléfonos móviles y afines) sin batería. No solo era eso también, sino más bien, que siempre ocurrían cosas extrañas y así lo comentaban siempre los lugareños cuando van a pesar o incluso, a nadar por esas aguas.”


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