Mutilaciones de ganado y OVNIs en España: el caso de Albacete que nadie explicó


¿Chupacabras u OVNIs? El caso de las mutilaciones en Albacete en 1971

Police and locals examining a dead cow with UFO hovering above in rural Spain in 1971

Un día como otro cualquiera en la ubicación de Albacete sobre el año 1971, a Antonio siempre le gustaba ir a cuidar de sus tierras y de sus animales. Antonio, natural de Albacete, fue una tarde a mirar sus tierras y repasar a los animales con comida y agua. Esa tarde se hacía tarde, pero a él no le importó. Al llegar estaba todo correcto, menos algunos detalles que, como sabréis, son el agua y la comida. Con eso estarían varios días tranquilos y él también. Antonio fue a buscar lo que necesitaban sus animales, mirando también que sus tierras estuvieran todo bien, pero no se dio cuenta de que algo en el suelo había. Eran como unas huellas extrañas. Esas marcas que incluso eran de fuego. Antonio siguió a lo suyo sin darse cuenta, dio sustento a sus animales y se marchó. Por el espejo retrovisor vio unos destellos y frenó. Salió del coche y vio que en el lugar donde tenía sus tierras había algo extraño: unas luces raras, casi a ras de suelo. Sin pensarlo, dio la vuelta y fue hacia el lugar nuevamente. 

Se dio cuenta de que era en su zona, sus tierras, sus animales. Tenía miedo de acercarse, pero poco a poco, se bajó del coche y fue hacia el lugar a pocos metros. No entendía qué eran esas luces casi tocando el suelo, pero estaba claro que sus animales yacían muertos en el suelo. No le dio tiempo a más al ver eso. Estaban totalmente muertas y algunos animales mutilados. Antonio no dio crédito, pero no le dio tiempo a llegar al armero, que tenía varias escopetas. Antes de llegar, algo lo frenó y no dejó que se acercara. Dio voces de desesperación, pero seguían las luces en el lugar. No dejaron animal vivo. Se veía que los llevaba hacia el cielo y luego caían como si fueran gotas de agua. Ya no solo caían y fallecían, era más bien que caían muertos. 

«Zona de luces y animales salvajemente asesinados sin piedad. Antonio intentó ayudarlos, pero una fuerza invisible no le dejaba acceder a sus tierras. Lo que fuera, era algo sobrenatural»

Sigo pensando que casos como Antonio son cuando nacieron los casos de mutilaciones del ganado o el famoso chupacabras, que era un animal extraño que hacía ese tipo de cosas. Aun así, sigo creyendo que no lo es; es más bien de origen ovni. Cojan al ganado, les hacen cosas y las dejan caer al suelo como si nada; algunas vacas se vieron en las copas de los árboles sin saber cómo llegaron ahí. Pues bien, Antonio vio cómo se esfumaron las luces y accedió al recinto. Todos los animales que tenía estaban muertos; no quedó uno. Vio claramente que les habían succionado la sangre y algunas partes del cuerpo anatómico del animal. Le faltaban incluso los ojos. Lo curioso es que no había gota de sangre en el lugar. El que fuera lo hizo en pleno vuelo, soltándola luego una vez obtenido lo que buscaban. Entro en la casa y llamo a la policía.

Ya eran casi las 20 horas de la tarde cuando llegó la policía. Lo curioso de todo esto es que cuando la policía investigó todo el asunto, no supo dar una explicación. Llamaron a un veterinario de confianza y le pasó exactamente lo mismo. Nadie sabía cómo era posible algo así y tan profesional. Tanto la policía como el veterinario le comentaron cómo era posible a Antonio. Les explico, pero no dieron con la solución. Les explicó incluso lo de las luces y que volvió a la finca por verlas, pero no se explicaba cómo eran posibles esas cosas que sobrevolaban la finca y se llevaron a los animales por unos minutos. Dejaron la zona acordonada para que otros expertos fueran a investigar y aprovechar en buscar pruebas y evidencias. Todos se fueron y Antonio quedó en la casa para pasar la noche en la finca. Eran las 23 horas de la noche y se preparó con sus armas. Esperando por si volvían. Con la licencia de caza, Antonio tenía una escopeta de perdigones o posta y un rifle de caza mayor. Se preparó dejando una luz tenue dentro del hogar y quedó esperando. 

«La captura y la abducción de animales para su mutilación. Seres que lo hacen para quitarles la sangre, órganos y partes del cuerpo —todo con una gran precisión, sin dejar gota de sangre—. Algo se cuece desde hoy en día»

La noche la pasó bien Antonio. Sí que tenía la mosca tras la oreja de que algo estaba ahí fuera. Salió varias veces a oscuras con sus lentes nocturnos, pero no vio nada extraño. Aun así, él sabía que algo estaba observándole. A la mañana siguiente se presentaron miles de personas —ejército incluido— a estudiar la zona. Ni permiso pidieron, que cuando Antonio abrió los ojos, la zona estaba llena de gente. Salió a pedir explicaciones y se le acercó un general del ejército —de saber dónde— diciendo que tenía que mantenerse al margen y, si es posible, que se marchara. Más que nada para que no pisara pruebas. Antonio de todos modos le dijo de todo, pero el general no entró a la discusión y mandó que lo sacaran de la zona. Él no pudo hacer nada y ni siquiera tenía el control porque ahora esa zona era zona del gobierno. Antonio se fue, pero no muy lejos. Se escondió en una zona alta para observar, pero sin novedad. 

Pasaron varios días, pero Antonio no vio nada extraño, solo que el ejército y algunas personas raras estaban en el lugar. Terminaron de hacer sus investigaciones y se marcharon. Le llamaron diciendo que ya podía volver, pero no antes de pasar a hablar con el general. Así fue, habló y el general le comentó que si volvía a ocurrir, que hiciera lo posible para captar y recopilar pruebas. Antonio, enfadado y sin información, comentó que no haría tal cosa sin saber qué era eso y por qué ocurría. El general no le quiso responder porque estaban en investigaciones y algo raro que no entendía, siendo secreto. Así fue, Antonio se fue y volvió a su finca. Algunos amigos fueron a visitarlo y vieron que no tenía animales y que algunas cosas estaban rotas. Vieron las señales en el campo como quemado y uno de ellos tenía un medidor de campos electromagnéticos sin dar explicación a las altas lecturas. 

«Desmadre de finca, campos electromagnéticos, sin animales y todo un caos de misterios en los cielos con esas luces de a saber dónde»

Pasó el tiempo y Antonio de vez en cuando dormía en el lugar esperando volver a ver esas luces, pero no tuvo esa suerte. Volvió a tener animales y no volvió a ocurrir. Desde entonces se dedicó con cuerpo y alma a estudiar esos casos. También fue a algunos sonados de España o algún país vecino, pero siempre buscando y buscando sin saber la verdad de la procedencia de la mutilación del ganado.  Ya no solo eran vacas, también era todo tipo de animal. Por lo que supo, tenían más afinidad a las vacas que a otra cosa, pero si en el lugar había también gallinas, conejos y cosas de tal calibre, no dudaban en ejecutarlos sin piedad. Lo que fuera, se hacía con ellos y luego los dejaba. Muchos sospecharon de zorros y lobos, pero en según qué ubicaciones no existen. 

Para acabar, se dice que incluso se sabe que hubo casos “pocos” en humanos, pero los hubo. También aparecían desangrados sin gota de sangre y alguna zona de la anatomía extirpada sin gota de sangre. Lo que fuera, como siempre, sabía lo que hacía con herramientas exquisitas de quirófano. Lo dejamos aquí y, sin más, me despido. 

Saludos a todos.

Miguel Ángel.

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