El Camino de la Fe: Superando la Decadencia Espiritual


Viviendo con Fe: La Conexión Interior con Dios

Stone church with lit windows and cobblestone path at sunset in rural landscape

Hoy tocamos un poco de religión y sus formas. Sé que muchos son reacios a estos temas y más viniendo de la religión. Es verdad que la iglesia en sí da reparo, y más para las personas que no creen en nada. Puedo entenderlo y más cuando siempre se está buscando fuera —por eso no hace falta ir a la iglesia—; todo está dentro de nosotros. La chispa divina que tenemos todos es esencial para estar en contacto con Dios o CristoEn 50 años puedo decir que es un ser real. Solo tenemos que pedir para que nos dé, pero cuidado, no todo es posible porque todo necesita un proceso. Poseo figuras y amo a Dios en todo, pero ir a la iglesia los domingos no lo veo viable porque, como reitero, él está dentro de nosotros. Él puede ver a través de nuestros ojos, viendo lo que hacemos y escuchando lo que decimos. Ahora entiendo por qué es omnipresente. También sus ángeles.

Con Dios o Cristo no se puede saber todo al 100%, creo, y por las experiencias, dan un 50% para que el otro 50% lo pongamos nosotros y lo trabajemos. Si no lo hacen así, no aprendemos porque nos lo daría todo. Pues bien, hoy en día muchas personas no creen o lo hacen a su modo —siempre hablo del cristianismo—, pero sí es verdad que cuanto más seamos, mejor. La luz se tiene que proteger y luchar por ella, pero otros no lo hacen y la pierden. Prefieren estar con el oscuro y tener todo tipo de cosas materiales que jugar a las adivinanzas de Dios. Por mis experiencias, ya os digo que es más real de lo que muchos creen, pero tanto por el bien como por el mal. De otras religiones no puedo hablar porque no las conozco en profundidad, pero está claro que Dios lo es todo. Por ello, esos que piden y no les llega, tranquilos, que todo llega en su momento. En su momento justo.

Dios y Cristo, la mejor combinación del amor hacia todo y todos. Sin ellos, claramente no somos nada. Dios nos ama”

Hoy en día falta gente en las iglesias, pero antiguamente faltaban sillas para estar. Hoy en día, con los casos de pederastas y cosas turbias, es normal que la gente ya no asista a las misas que se hacen. Puedo entender que las cosas cambien y evolucionen, pero que eso no nos haga perder la fe en Cristo. No hace falta ir, pero sí creer en él y tenerlo en la mente siempre que podamos. Cuando nos pasen cosas bonitas, dar gracias y, cuando sean malas, pedir fuerzas. Poco más. Ahora, con la cantidad de distracciones y placeres, difícilmente la gente tenga fe y crea en Dios. Hoy en día hablas de ello y te tachan de loco o incluso la gente te hace vacío —dejándote solo—. Suele pasar, pero no os preocupéis, pues Dios quita la mala hierba del camino trayendo a mejores personas. Muchas veces ocurren cosas que luego, con el tiempo, dan el significado que estábamos esperando. Muchos esperan en una puerta, pero es la indicada abriéndose otra. Los caminos son misteriosos, pero con la fe y la ayuda de Dios no tendremos que temer.

La fe tiene que estar presente en nosotros y eso nos ayudará a llevar un camino correcto del bien. El amor a Dios y tenerlo en mente, nada más habitará en nuestras cabezas” 

Otros se preocupan de los males en la vida y culpan a Dios, pero no saben que vivimos en un mundo de libre albedrío donde tenemos voluntad de ser libres de acción y pensamiento. Creo que con este párrafo es evidente lo que tenemos hoy en día. Podemos hacer el mal o el bien; eso ya es nuestra voluntad. Como el nieto que le dijo al abuelo que si tenemos un lobo malo y otro bueno dentro de nosotros, ¿quién ganaría? El abuelo comentó que al que tú alimentes. Es evidente que con el libre albedrío somos libres y hacemos lo que nos plazca. Por ello, no tenemos que echar las culpas a Dios por nuestras desgracias porque él no tiene nada que ver y aceptamos como venga la vida como hombres libres. Así es y así será. La gente vive la vida como quiere, olvidando la fe en Dios y amar a Dios a todas horas. Si moran los pensamientos, mora Dios; nada más morará en él. En cambio, si no es así, morará otras clases de cosas horrendas.

Cada vez que podamos y veamos la figura de Cristo, es bueno ponerse de rodillas y pedir. También cuando nos levantamos por la mañana, dar gracias por un día más. Podemos hacerlo y también pedir cosas como salud, protección y más allá. Él siempre nos escucha. Tener paciencia y esperar que las cosas lleguen. Como digo, no siempre llegan cuando queremos, pues tenemos que esperar y tener “fe”. Podemos incluso pedir tener una mente lúcida y que nos proporcione sabiduría. Dios, como digo, no es celoso ni malo. Él solo es amor, pero en estos tiempos que corren, nadie está por él y menos pensar en él. Hoy en día la gente anda en la vida sin rumbo y los guías dejando por imposible a la gente por ser imposible la comunicación. Eso sí, quien busca, busca por zonas o formas prohibidas —espiritismo y temas esotéricos—, nada recomendable. Así es y así será. La gente no está por la labor en estos tiempos y pienso que cada vez será más decadente. El descontrol y el desenfreno seguirán en aumento y nadie lo frenará. Por eso muchas veces he comentado: si estamos así, ¿cómo estaremos dentro de 100 años? ¡Vaya futuro! Cada día menos fe y menos todo. Solo el papel tiene un valor y las posesiones; lo demás, sobra.

La decadencia por momentos y en años. Poco a poco se va perdiendo todo hasta un punto, ¿cuál? A saber…”

Sigo creyendo que nada se puede hacer por las mentes. La gente está sumergida en lo que está y nada ni nadie lo cambiará. También suelo decir que, si pasara algo divino, la gente solo cambiaría un tiempo y volvería a ser como son. Quien es o tiene una condición difícilmente se le cambiará. La gente a los primeros meses o años cambiaría, pero luego poco a poco olvidaría y volvería a las andadas que siempre llevaron. No hay nada como ser fiel a la mente, a la fe y a Dios para poder soportar lo que el 99% de la gente no puede; es la fe y el amor a Dios. Tristemente lo tengo que decir así, pero es la realidad. Hoy en día pocos elegidos por Él, y pronto lo veremos. Muchos organismos hablan de la segunda venida de Cristo, pero nadie sabe cuándo y cómo. Igual ya lo tenemos aquí y nadie se percató, o está a punto de llegar. Se dice que será alucinante y pasará las nubes del cielo para dejarse ver. Estaría bien y sería bonito que ocurriera, pero lo que más me reconforta es que, si no viene, sé que nos estará esperando al otro lado el día que nos toque partir. 

Para acabar, es evidente que nos quedará esperar el momento y también ver a la gente cambiar de formas de pensar. El amor lo es todo y, si encima tenemos fe y pensamos en Dios casi cada día, ya tenemos ganado mucho. Lo dejamos aquí. Sin más, me despido. 

Saludos a todos.

Miguel Ángel.

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