La proeza del talento


Cuando tenemos y lo explotamos

Hoy como tal domingo os voy a contar una historia, una historia real y que como pocos saben, existe. Pues bien, resulta que un día como hoy, nació un tal Alex, del cual, tenía al parecer unos dotes para saber cosas que otros no podían. Esas dotes eran espectaculares y del cual, llego a tener muchas personas pendientes del chico. Ese chico como todo en la vida, fue creciendo y creciendo, entendiendo todo lo que le ocurría —cosa que de pequeño no entendía—. 

Resulta que podría predecir cosas que no habían ocurrido y el de pequeño, las anotaba dándose cuenta de que, ocurrían de verdad. Sorprendido, llego un día que salió del armario para darse a conocer, pero como todo en la vida, existen personas malintencionadas y aprovechadas —quisieron aprovecharse de él—. Explotar dichas dotes era algo interesante para algunos bolsillos en apuros, sin embargo, el chico de eso mismo no sabía. 

Ya desde bien pequeño tenía un corazón muy humilde y la gente lo amaba por la buena persona que era y hospitalario con todo el mundo. Claro que, llego un momento que salió a la luz todo lo que el chico hacía y muchos, desearon aprovechar, no obstante, unos pocos consiguieron entrar en su círculo

El chico no le importo, sabía que ocurría esos eventos en su círculo más allegado y que incluso, sabía que existía manzanas podridas tanto cerca cómo en el mundo en sí. Así pues, el chico siguió realizando sus proezas para ayudar a otros, pero cada día tenía más y más adeptos en la puerta de su casa. 

Llego un momento que ni descanso, ni vacaciones tenía, era un no parar. A la gente eso no le importaba para nada. Ya sabemos que las personas somos así de egoístas —solo miramos por nosotros en casi todos los aspectos de la vida—. Es triste decirlo, pero el chico estaba muy consumido y no podía más. Estaba casi las 24 horas del día los 7 días de la semana. 

Nadie se preguntó que tal estaba y como se encontraba o como le iba la vida, para nada, aquí cada uno con lo suyo. Así pues, llego un día que el chico decidiera marcharse sin decir nada y sin que nadie, pero nadie, se diera cuenta. ¿Dónde fue? Es bien sencillo, se marchó a las montañas a vivir cómo un ermitaño y seguir con sus temas espirituales y del cual, ya casi nadie sabe nada de él. 

Se llegó a buscar durante mucho tiempo, no obstante, nadie dio con él. Algunos comentaron que lo vieron por unos cerros, sin embargo, nadie pudo saber más nada de él. El chico terminó viviendo en solitario con sus enseñanzas de sus guías celestiales

—Conclusión: «con todo esto, podemos saber que el ser humano puede llegar a ser cargante, mezquino y, sobre todo, mirar por uno egoístamente sin importar el precio ni nada del prójimo. Es algo que, como no cambiemos, seguiremos restando como sociedad y en entornos sociales en todos los aspectos». 

Saludos a todos. 

Miguel Ángel. 

https://www.twitch.tv/pulgarians


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