Testimonios Sobre el OVNI en Canarias: Noviembre de 1976


Ovnis En Fuerteventura Islas Canarias año 1976

UFO with bright lights hovering above a rocky coastline at night

Fuerteventura, noviembre de 1976
En un relato frecuentemente mencionado en los círculos de legionarios del Regimiento Don Juan de Austria, Tercio III de la Legión Española, y en las historias locales de Fuerteventura, se describe una escena ocurrida en la primavera de 1985, alrededor de la una de la madrugada, en el campamento de Valenzuela, cerca de El Matorral, frente al aeropuerto entonces supuestamente cerrado durante la noche.
Las centinelas,Vallecas, el Sordo, Paco, Piticlin, el Professor, Majorero, todos apodos, junto con el cabo Bruno, que estaba destinado en la UIR como instructor de reclutas, observan en el cielo oscuro una luz blanca extremadamente intensa, a la vez brillante y casi cegadora, que no se asemeja ni a un avión ni a una estrella.
Parece moverse de forma errática, subiendo y bajando, realizando movimientos laterales bruscos como si buscara algo de manera descontrolada, antes de descender hacia el suelo que ilumina como un foco gigantesco, barriendo la zona con su presencia silenciosa.
Los militares, primero intrigados, suponen en tono de broma que podría tratarse de un piloto de helicóptero realizando pruebas nocturnas completamente “borracho”, pero el silencio es absoluto, no se escucha ningún ruido de motor. De repente, el objeto cambia bruscamente de comportamiento, asciende de golpe hacia el cielo y se lanza a gran velocidad hacia el este, desapareciendo en pocos segundos, dejando tras de sí una sensación de incomprensión y un silencio inusual en la noche.
Los legionarios, moldeados por la disciplina y la resistencia, no se detienen en rumores ni en relatos de sombras en el cielo. No creen en los OVNIs ni en los fenómenos llamados paranormales, porque su realidad es la del servicio, el orden y la misión. Sirven con honor, sin rodeos, avanzan sin ceder al miedo, sea cual sea. En su espíritu forjado por largas noches de guardia y operaciones difíciles, nada es más sólido que el deber cumplido. En servicio armado, se consideran invencibles, no por arrogancia, sino por costumbre del peligro y dominio de sí mismos. Así, tras un breve intercambio de miradas o algunas bromas para disipar la extraña impresión del momento, retoman su puesto con naturalidad, indiferentes a lo que creen haber visto en el cielo, dejando atrás el misterio para volver a la disciplina silenciosa de la guardia.
Este tipo de escena,una luz blanca muy intensa observada de noche, que parece crecer y luego permanecer fija en el cielo, recuerda fuertemente, para quienes conocen los relatos de los años 70, las observaciones masivas en Canarias de aquel famoso noviembre de 1976.
Contexto del evento
Una de las observaciones más ampliamente reportadas en la isla de Fuerteventura tuvo lugar en 1976, cuando una corbeta de la Armada española, la Atrevida, navegando cerca de la costa de Fuerteventura en las proximidades del aeropuerto de El Matorral, observó una luz blanca que emergía desde el interior de la isla. Al alcanzar cierta altitud (15°-18°), la luz permaneció fija, aumentando su intensidad y adoptando un color azulado, formando un halo circular.

En los testimonios del 19 de noviembre de 1976 en Canarias, varios militares de alto rango, incluido un general del Ejército del Aire español y diversos oficiales, describieron la aparición de un objeto luminoso inicialmente confundido con un astro más grande que la Luna, pero rápidamente considerado anómalo por su tamaño aparente. Algunos lo describieron como un disco o estructura circular plana, que parecía tan grande o incluso más grande que la Luna llena, completamente inmóvil en el cielo.
Se trataba, de un fenómeno luminoso masivo y estructurado, lo que llevó a los investigadores militares a considerarlo un evento visualmente impresionante y difícil de interpretar con certeza.
Ausencia de radar
El informe militar clasificado añade que, tras dos minutos, la fuente luminosa se fragmentó: una pequeña parte quedó en la parte inferior formando una nube azulada, mientras que el fragmento principal desapareció. La parte superior ascendió en espiral rápida e irregular antes de desaparecer. El halo circular inicial permaneció inalterado hasta las 22:10. No se registró ninguna detección por radar. Posteriormente, se comenzaron a reportar observaciones similares en Gran Canaria y Tenerife.
Sin embargo, en el caso del supuesto OVNI frente a Fuerteventura, la naturaleza de esta luz fue finalmente explicada: la Armada estadounidense realizaba entonces pruebas de su nueva arma, los misiles Poseidon. Los submarinos estadounidenses habían elegido la zona de Canarias para ensayar estos sistemas, cuya luminosidad era desconocida incluso para el ejército español. De ahí la alerta a bordo de la corbeta Atrevida, que dio lugar a un informe oficial sobre un OVNI.
Testigos en tierra
Un testigo, observando con prismáticos, declaró haber visto una especie de pantalla similar a las que registran impulsos cardiacos (Diario de Las Palmas, 20 de noviembre de 1976). Esta descripción coincide con el dibujo realizado para El Día por Ángeles Abad, una niña de 11 años de Tacoronte que jugaba en la calle con su hermana y amigos en ese momento.
Desde Arguineguín, otro testigo relató:
«Me dio bastante miedo, hasta el punto de que nos metimos en casa. Era como un abanico abierto, completamente transparente, como el cristal, y a través de él se veían las estrellas; no sé cómo describirlo, no sé lo que era».
Testigos en el mar
El fenómeno también fue observado desde el buque escuela de la Armada española Juan Sebastián Elcano, que se encontraba en la posición 29°04’ N, 14°33’ O, al oeste de Lanzarote, frente a Fuerteventura, en ruta hacia Las Palmas de Gran Canaria.
El teniente Gómez Guerra declaró que alrededor de las 19:10, mientras estaba de guardia en el puente con dos guardiamarinas, uno de ellos le alertó de un punto luminoso que evolucionó en un semicírculo de luz blanco-amarilla perfectamente geométrico. A medida que aumentaba su radio, la luz perdía su tono amarillento volviéndose más blanca, sin perder la nitidez de sus bordes.
Diez minutos después, el efecto luminoso comenzó a desvanecerse, mientras el punto inicial perdía intensidad. El azimut era de 270° (dirección oeste) y el semicírculo alcanzó una elevación máxima de 25°.
Uno de los guardiamarinas observó también un movimiento en espiral del punto luminoso, que realizó “dos o tres vueltas” antes de avisar a su superior. Todos los marinos interrogados describieron el fenómeno de forma muy similar.
Los horarios proporcionados por el Juan Sebastián Elcano, entre las 19:10 y las 19:30, coinciden perfectamente con los registrados por los testigos a bordo de varios aviones.
Testigos en el aire
Entre esos aviones destaca un C-212 Aviocar (T-12) del 461º Escuadrón del Ejército del Aire español. A bordo se encontraba el jefe de la Zona Aérea de Canarias, el general de división Carlos Dolz Espejo y González de la Riba, que regresaba de Lanzarote.
¿Disco luminoso o platillo volante?
Pocos minutos después de haber superado el punto Sierra, en Jandía, la tripulación observó: «Un disco luminoso, del tamaño de la Luna cuando aparece en el horizonte. Al principio pensamos que era la Luna, pero inmediatamente comprendimos que no podía serlo debido a su posición y su tamaño…»
Una hipótesis ya considerada
El general no iba desencaminado al plantear la posibilidad de que «especialistas en estos asuntos (probablemente de Estados Unidos) tuvieran conocimiento de estos hechos, que podrían muy bien ser provocados por experimentos de determinadas potencias».
Un testimonio revelador… pero engañoso
Cada vez que se produce una observación inusual y colectiva, es esencial situarla en su contexto.
Como ejemplo, puede citarse el testimonio de Luis Palacín Ezpeleta, comandante de un Boeing 727 de Iberia (vuelo Málaga-Tenerife), ya mencionado en el expediente oficial.
Sus declaraciones son especialmente interesantes, ya que relativizan la supuesta fiabilidad absoluta de los profesionales de la aviación cuando describen un fenómeno desconocido sin referencias visuales: «Calculé que podía estar a unos 300 o 400 metros, aunque esto es muy difícil de precisar, al igual que el tamaño, que podía ser de entre 15 y 60 metros de diámetro… no sé.»
Tras activar el radar sin obtener ninguna detección, añadió: «Seguro que no estaba a más de 400 metros de distancia. Por tanto, me quedé muy sorprendido…»

Según el informe oficial de la versión del misil Poseidón, «el fenómeno se encontraba a cientos de kilómetros al oeste de Canarias y a decenas de kilómetros de altitud».
¿Por qué ningún radar lo detectó?
Ningún radar militar ni civil detectó el fenómeno, a pesar de varios intentos, incluido el del comandante Palacín.
Publicación de nuevos documentos oficiales españoles sobre OVNIs por Juan José Benítez: «En el tema de los OVNIs, un asunto aún controvertido y fuente de numerosas discusiones, muchos científicos han emitido su veredicto, y es negativo. Quienes investigamos el tema en profundidad nos quedamos perplejos cuando escuchamos a personalidades del mundo científico negar la existencia de los OVNIs simplemente porque, según dicen, “no hay pruebas…”»
El periodista e investigador Juan José Benítez ha sido uno de los pocos civiles privilegiados que ha podido consultar hasta 14 expedientes oficiales del Ejército del Aire español. Los doce primeros le fueron entregados personalmente el 20 de octubre de 1976 en el antiguo edificio del Ministerio del Aire en Madrid. Los otros dos le fueron facilitados a finales de 1978 por un general de alto rango.
Al leer y analizar estos expedientes, que suman cerca de 300 páginas, queda clara y categóricamente evidente la existencia de los OVNIs y su importancia para los gobiernos de todo el mundo.
Pero, puesto que buscamos pruebas, examinemos uno de estos informes detallados, en los que los testigos no dejan lugar a dudas. Ya no se trata, como afirman los críticos,  de testimonios de «pobres campesinos o pastores ignorantes». En este caso, los testigos son pilotos militares y civiles, así como toda la tripulación de un buque de la Armada, todos los cuales observaron un gran OVNI sobre el Atlántico.
Hasta ahora, este expediente oficial, como muchos otros conservados en los archivos más secretos de las fuerzas armadas, estaba clasificado como «confidencial». Conscientes de su grave responsabilidad, las fuerzas armadas españolas han iniciado un proceso progresivo pero constante de divulgación de todo lo relacionado con este tema.
El expediente consta de más de 70 páginas con mapas, diagramas y bocetos relativos a la aparición de un OVNI esférico gigantesco sobre el mar.
El informe fue elaborado en el Cuartel General de la Zona Aérea de Canarias y lleva el número oficial 02/76. Al pie del documento figura la firma del Comandante Juez Instructor (Juez Informador), título oficial del comandante de la Zona Aérea de Canarias.
Los hechos
Según se desprende del expediente, hacia las 19:05 del 19 de noviembre de 1976, la tripulación de un avión militar del Ejército del Aire español, la de otro avión perteneciente a la compañía Spantax, así como toda la tripulación del buque-escuela Juan Sebastián Elcano, observaron un enorme objeto circular descendiendo lentamente sobre las aguas del océano Atlántico, en una zona situada al oeste de las Islas Canarias.
La observación se prolongó hasta las 19:25 y fue realizada no solo por las tripulaciones de ambos aviones y del buque, sino también por numerosos testigos de la población civil de las Islas Canarias.
Un general como testigo
En este exhaustivo expediente, el primer testigo interrogado por el juez instructor fue Don Carlos Dolz de Espejo y González de la Riva, entonces general de división y jefe de la Zona Aérea de Canarias. Es decir, la máxima autoridad militar del área.
El informe indica que, en el momento de los hechos, el general Dolz se encontraba a bordo de un avión militar T-12 nº 461-43, en ruta hacia la base aérea de Gando, en Las Palmas. Le acompañaban el comandante Alfonso Ruiz Crespo (su ayudante de campo), el teniente coronel José Luis Hidalgo García (copiloto) y el brigadier José Ortiz Miñue, también del Ejército del Aire y oficial ingeniero responsable de la aeronave.
Declaración del general : «Tres veces el tamaño aparente normal de la Luna (Luna llena), blanco al principio. Posteriormente, el objeto aumentó de tamaño formando un halo semicircular perfecto, blanquecino-grisáceo.»
Testimonio corroborado de un piloto y de un piloto del mismo vuelo que añadió: «El fenómeno se situaba a la derecha de nuestra trayectoria de vuelo, a unos 30°. La observación duró mucho tiempo, ya que permaneció visible durante todo el vuelo rectilíneo y solo desapareció de nuestra vista cuando descendimos en una capa de niebla para entrar en espera antes del aterrizaje.»
¿Objeto inmóvil?
Más adelante, el testigo añade: «El objeto parecía inmóvil. Al principio pensamos que era la Luna, aunque inmediatamente comprendimos que no podía serlo debido a su posición (unos 10° por encima de nuestro nivel de vuelo) y al hecho de que aumentaba continuamente de tamaño.
El círculo se transformó en un halo semicircular situado en el horizonte. En su centro había una forma geométrica brillante, de color verde botella, aproximadamente con forma de tonel, y encima otra marca, una forma rectangular más pequeña del mismo color.»
¿Puede un misil permanecer inmóvil en el cielo?
¿Fue lanzado hipotéticamente un misil contra un OVNI?
Esta hipótesis es extremadamente improbable: un lanzamiento de un UGM-73 Poseidon es un misil balístico estratégico diseñado para seguir una trayectoria predefinida hacia un objetivo fijo en tierra o mar a gran distancia, y no para interceptar un objeto aéreo en movimiento.

Observación simultánea desde el mar
Lo que el general y su tripulación desconocían es que el mismo objeto estaba siendo observado simultáneamente por los marinos del Juan Sebastián Elcano, buque-escuela de la Armada.
Investigación de Flying Saucer Review
Se plantea la hipótesis de una posible explosión nuclear de un misil Poseidon en la ionosfera, pero se considera aún más improbable, ya que una detonación atómica cerca de las Canarias habría tenido consecuencias catastróficas.
El informe añade: «Una explosión de este tipo produciría una luz comparable a la del Sol, como un amanecer en el oeste, con colores naranja, rojo o amarillo tras unos segundos de intensa luminosidad.»
Sin embargo, todos los testigos coinciden en que la luz observada, aunque intensa, permaneció blanca durante toda su duración, incluso al disminuir su intensidad.
Testimonio del buque-escuela Juan Sebastián Elcano, el teniente Fernando Gómez Guerra declara que la situación meteorológica era: «Algunas nubes en el horizonte. Cielo despejado, noche estrellada; calma. La posición del buque era 29°04’ N, 14°33’ O cuando el fenómeno fue observado desde la cubierta. El fenómeno comenzó como un punto luminoso; luego formó un semicírculo de luz muy intensa, blanco-amarillenta, geométricamente perfecto. Creció rápidamente y la luz se volvió más blanca sin perder nitidez. Cuando dejó de crecer, comenzó a perder intensidad lentamente y desapareció tras unos diez minutos. El punto luminoso residual persistió unos veinticinco minutos más. Azimut: 270.»
Observación desde el avión Spantax
Al mismo tiempo, la tripulación de otro avión de Spantax también observó el fenómeno: «Al aumentar rápidamente de tamaño, se estabilizó en el horizonte formando un semicírculo perfecto que cubría gran parte del cielo. En el centro del halo se veían rayos verdes. Desde nuestra altitud, parecía estar más allá de las islas. Cuando comenzó a expandirse, tuvimos la impresión de que se acercaba rápidamente hacia nosotros.»
Conclusión del informe : « En conjunto, todos los testigos, considerados fiables,  describen un mismo fenómeno aéreo no identificado sobre el Atlántico. Sus declaraciones figuran íntegramente en el expediente oficial del Ejército del Aire español, donde el término «OVNI» aparece repetidamente. »
El juez instructor concluye prudentemente: «Si estudiamos conjuntamente los tres informes publicados hasta ahora (nº 1/75, 1/76 y 2/76), debemos considerar seriamente la posibilidad de que un objeto de origen desconocido, impulsado por una energía igualmente desconocida, opere libremente en los cielos de las Islas Canarias.»
Síntesis final

El informe oficial del Ejército del Aire español de noviembre de 1976 recoge múltiples testimonios coherentes de militares, pilotos y marinos que describen un fenómeno luminoso gigantesco, estructurado y simultáneamente observado desde distintos puntos de vista.
La cuestión queda abierta: ¿fenómeno atmosférico, ensayo militar o objeto verdaderamente desconocido?

Fuente: Francois Garijo. 2026

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