Ovnis por Francois Garijo

Aquella noche, a las 21:30, la corbeta española Atrevida navegaba frente a la costa de Fuerteventura. El capitán, el alférez y varios marineros vieron de repente una luz extraña, mitad amarilla, mitad azul, que cruzaba el cielo sobre el mar mientras ganaba altura. Al principio pensaron que era un avión convencional, pero el objeto apagó bruscamente sus luces… y luego encendió un haz giratorio tan potente que convirtió la noche en pleno día. Minutos después, el haz se transformó en un enorme halo luminoso que permaneció suspendido durante cuarenta minutos sobre el océano, iluminando el mar y la costa como un segundo sol.
Luego, la luz original reapareció y se dividió en dos partes: la azul permaneció bajo el halo, mientras que la amarilla ascendió en una espiral irregular hacia Gran Canaria, recorriendo la distancia en solo tres minutos, a más de 3.060 km/h.
En tierra, cientos de personas ya miraban al cielo.
Pero el momento más asombroso tuvo lugar en una pequeña carretera desierta cerca de Las Rosas.
El doctor Francisco Julio Padrón León había sido llamado de urgencia para atender a una mujer enferma. Acompañado por el hijo de la paciente y el taxista Francisco Estévez, conducía tranquilamente cuando, al tomar una curva, los tres hombres se encontraron frente a una esfera azul grisácea pálida, del tamaño de una casa de dos plantas, que oscilaba a pocos metros del suelo.
La radio del taxi se apagó de golpe. Una intensa ola de frío invadió el interior del vehículo. El conductor frenó en seco.
Dentro de la esfera, perfectamente transparente (se podían ver las estrellas a través de ella), había dos seres gigantes de pie.
Medían más de tres metros de altura, con el cuerpo ajustado en un traje rojo oscuro y un casco negro integral. Sus cabezas eran anormalmente alargadas hacia atrás, como deformadas. Se encontraban uno frente al otro a cada lado de una consola central, manipulando con calma palancas y conos negros.
El conductor, presa del pánico, encendió los faros.
La reacción fue inmediata: apareció un tubo transparente en el centro de la esfera que comenzó a expulsar un gas azul luminoso. El objeto empezó a expandirse ante sus ojos, pasando del tamaño de una casa al de un edificio de treinta plantas, mientras los dos gigantes y su consola permanecían exactamente a la misma escala.
Aterrados, los tres hombres dieron la vuelta y huyeron hacia el pueblo más cercano. En la primera casa, una familia confirmó que su televisión se había apagado sin motivo. Desde la ventana vieron cómo el gas azul dejaba de girar. Un silbido agudo rasgó el aire, y la esfera se transformó en una especie de huso rodeado de un halo antes de desaparecer a una velocidad vertiginosa en dirección a Tenerife.
El mismo objeto fue posteriormente observado por cientos de testigos en Puerto de la Cruz, por pasajeros de un ferry entre Tenerife y Las Palmas, y por habitantes de La Gomera y El Hierro, que saturaron radios y periódicos con llamadas.
El Ministerio del Aire español siguió el objeto por radar, recuperó fotografías tomadas en el sur de Gran Canaria (la película fue incautada por la policía y no se difundió hasta meses después), y confirmó que una superficie circular de treinta metros de diámetro había quedado calcinada en un campo de cebollas, exactamente donde la esfera se había detenido.
Se pidió oficialmente al doctor Padrón que guardara silencio. Obedeció… hasta que el periodista Juan José Benítez, de La Gaceta del Norte, obtuvo el expediente completo y lo publicó.
Cuarenta y nueve años después, la observación del 22 de junio de 1976 sigue siendo uno de los casos mejor documentados de Europa: múltiples testigos independientes, militares, radar, fotografías, huellas físicas y, sobre todo, esos dos gigantes rojos dentro de su burbuja de luz, vistos a menos de diez metros por tres hombres que jamás olvidarían aquella noche.
¿Humano? ¿Extraterrestre? Una cosa es segura: aquella noche, en Canarias, el cielo dejó de ser completamente nuestro.
Fuente: Francois Garijo. 2026
https://world-ufology.blogspot.com
Haz una donación única
Haz una donación mensual
Haz una donación anual
Elige una cantidad
O introduce una cantidad personalizada
Gracias por tu contribución.
Gracias por tu contribución.
Gracias por tu contribución.
DonarDonar mensualmenteDonar anualmente